BREVE APROXIMACIÓN A LA IDENTIDAD SOCIAL Y CULTURAL KURDA

Antes de comenzar, sería necesario aclarar que el Kurdistán – etimológicamente: lugar en el que residen los kurdos – no es un invento ficticio. Hablamos de aproximadamente 26 millones de personas ubicadas en un enclave geográfico específico y concreto, que a mayores comparten una lengua y una cultura. Pese a no contar con una estructura política reconocida por los estados vecinos, sí hay iniciativas y organismos populares que solventan y cumplen con gran parte de las funciones con las que cualquier estado debería lidiar. Sus carencias en lo relativo al desarrollo social y económico pueden deberse al estatus colonial con el cual el Kurdistán siempre ha sido catalogado. Con fronteras variables y siempre ligadas a conflictos bélicos, se estima que su superficie total se corresponde con aproximadamente 500.000 km2 repartidos entre Turquía, Irán, Irak y Siria; cabe señalar que durante un breve período de tiempo una parte de su territorio perteneció a la URSS. A pesar de la relevancia de la Diáspora Kurda, consecuencia directa de la Primera Guerra Mundial, hoy en día se mantienen en la misma zona de la cual tenemos constancia en escritos de la Antigüedad Clásica: hablamos de la Media Luna Fértil, del área situada entre el Tigris y el Éufrates, en la Mespotamia Antigua, cuna de la civilización.

mapa-politico-1Su historia durante el siglo XX es una verdadera exposición sobre la frustración y la humillación a la que se puede someter a un territorio de manera continuada. Si durante 1920 los británicos se afanaron con ahínco en masacrarlos, sería en 1930 el turno para Turquía (con especial atención a los líderes políticos). En 1940 el territorio iraní, a pesar de obtener el respaldo de la URSS para constituírse como República, vería frustradas sus ansias de independencia. En 1960 los kurdos se desplazaron al territorio irakí invitados con falsas promesas de libertad; no nos escandalicemos, falsa alarma. En 1970, EEUU se valió de ellos para obtener territorio en zona irakí; serían abandonados una vez conseguido el objetivo. En 1990, una década después de la limpieza étnica protagonizada por Sadam Husein, serían animados por EEUU a revelarse contra Bagdag. La consecuencia directa de ser explotados, eliminados y usados a libre disposición trae de la mano la impactante cifra decenas de miles de muertos y más de dos millones de personas forzadas a un exilio involuntario.

Sin embargo ¿A qué se debe el interés en esta zona por parte de determinadas potencias mundiales? No llama la atención otra cosa que no sea la riqueza que desprende el territorio en lo referente a las reservas de agua, un bien extremadamente preciado en la zona. Su presencia no sólo posibilita un consumo directo, sino que fomenta la existencia de prados y bosques con todo lo que ello reporta. Por otro lado, su intensa actividad sísmica y las numerosas erupciones volcánicas favorecen la existencia de numerosos recursos minerales; es el caso del cobre, del cromo o del sulfuro. No obstante, la gran razón que sustenta esta colonización ininterrumpida es la presencia en el subsuelo kurdo de una de las reservas de petróleo más grandes de todo Oriente Próximo. Actualmente se encuentra explotada casi en su totalidad por Turquía, y es, desde luego, mucho más grande que la que posee EEUU. Sus condiciones geográficas, sin embargo, la convierten tanto en una plaza muy dificil de conquistar como en un espacio muy fácil defender en formato guerrillas: hablamos de un terreno montañoso con una altitud media de 1000 metros sobre el nivel del mar.

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Cuando hablamos de los kurdos como grupo humano hacemos referencia, principalmente, a una sociedad rural que se sostiene gracias al sector primario – ganadería y agricultura – siempre y cuando los conflictos bélicos lo permitan. Practican el nomadismo o el seminomadismo, transportando sus pertenencias en función de la disponibilidad de prados en los que el ganado pueda pastar. En las últimas décadas, sin embargo, el interés de la población en gozar de una mejor sanidad y educación ha contribuído a la formación de núcleos de población relativamente estables.

Al hablar del Kurdistán, lo sepamos o no, nos estamos refiriendo a una estructura tribal organizada a partir de la existencia de señores feudales, líderes militares que dirigen a los peshmerga (guerrilleros). Este sistema estructural y jerárquico en el que las grandes cuestiones se debaten en consejo de varones de prestigio, en principio instaurado para impedir la influencia y el impacto de culturas externas, supone hoy en día una barrera para el desarrollo social (véase en lo tocante a la figura y función de la mujer). No obstante, debemos hacer referencia a la progresiva apuesta desde mediados del siglo pasado por un aperturismo y por la consecución de una igualdad real.

En lo tocante a la estructura política probablemente el PKK o el Partido de los Trabajadores del Kurdistán sea el de mayor repercusión internacional. Pese a ser reconocidos por muchas organizaciones como un partido legítimo y a contribuír en la lucha contra ISIS, su carácter socialista e independentista le lleva a ser catalogado como organización terrorista por parte de la UE, Turquía y Estados Unidos. Cuentan con un brazo armado, las HPG o Fuerzas de Defensa Popular, fundado en el 2002 en las montañas del Qandil (Kurdistán Iraquí).

Por otro lado, sería oportuno hablar de la existencia de partidos locales, caso del PUK (zona de Irak), integrados en los sistemas políticos de los países en los que actúan. También se debería mencionar tanto a las YPG (unidades de protección popular masculinas) y a las YPJ (unidades de protección popular femeninas) como algunos de los brazos ejecutores más relevantes en este entramado socio-político. Recordemos que su finalidad principal es la de combatir a ISIS y a cualquier Administración-Organización que pretenda intervenir o promover intereses personales en suelo kurdo.

La asamblea en la que todos estos órganos comparecerían y se reunirían sería la KCK, o también la Confederación Democrática de Kurdistán. Su importancia radica en su función canalizadora para con un pueblo sumamente fragmentado debido a factores y fuerzas externas. Dentro de ella, más allá de distintos niveles jerárquicos en función de un mayor o un menor alcance, tendrían presencia: el Consejo de la Juventud, el Consejo de la Mujer, los Consejos de los Cuatro Estados, el Consejo de la población en la Diáspora, y también aparecerían representados los partidos políticos anteriormente mencionados.

En resumen, luchan por la consecución de un nuevo orden social en el que las clases trabajadoras logren imponerse a la dominación de una minoría, en el que se evite el control por parte de un grupo étnico sobre la diversa ciudadanía kurda, en el que se condene el sistema patriarcal que cosifica y condena al ostracismo doméstico a la mujer, en el que se permita y respete una libertad religiosa, y en el que se promueva la superación de un insano sistema de producción capitalista que destruye sus recursos naturales.

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La cultura juega un papel fundamental en este panorama desestabilizado, en forma de imaginario cultural colectivo que todo kurdo cree compartir. Hablamos de este último refugio, del último bastión, lo único que les queda cuando incluso la fantasía de creer controlar su entorno desaparece. La cultura no es un invento ficticio, sino algo escondido bajo el suelo que se da por supuesto pero que tiene mucho de especial y particular. Es su arma más potente, un vínculo de identidad que une grupos humanos más allá de barreras físicas o sociales. Partiendo de Taylor y de una versión mecanicista del hecho cultural, podríamos simplificarlo diciendo que la cultura es aquel conjunto de creencias aprendidas y compartidas por una sociedad específica. Es un todo complejo que incluye cualquier clase de conocimiento, hábitos o capacidades adquiridas por el hombre como miembro de hecho de un colectivo. Como veremos posteriormente, es tal la relevancia del hecho cultural que países como Turquía golpearán incesantemente en ella. Es fácilmente perceptible un cierto temor a lo que ésta pueda generar.

Pongamos ejemplos y nombres a este paradigma cultural kurdo; entremos en su arte musical. La Música Kurda no se gestó hace dos días, ni su análisis o recopilación es una vía de estudio reciente; existen testimonios ya en tiempos de Heródoto sobre los cánticos de los medos dedicados a diferentes celebraciones religiosas. Mencionamos pruebas y fuentes que llegan a remontarse a más de tres mil años, haciendo referencia a prácticas artísticas como el baile, la música o la poesía. La asociación de la música con el fenómeno religioso es evidente, se podría suponer que eran conscientes de que el vehículo musical era capaz de transmitir lo trascendental de manera adecuada y efectiva. Históricamente destacan figuras y personalidades kurdas situadas en un tiempo y contexto paralelo a la realidad medieval occidental como: Solyman Kordi (autor del primer tratado musical después de la aparición e institucionalización del Islam), Mosulí (relevante por su intento proto-enciclopedístico de sintetizar la historia de la música desde la civilización mesopotámica a la de su tiempo) o Zaryab (probablemente el intérprete kurdo más famoso en vida del que se tiene constancia. Su presencia en la corte de Abderramán II en Córdoba está documentada y confirmada).

Sin embargo, los dos grandes problemas de la música kurda – y de su cultura en general – son la elevada tasa de analfabetismo y la gran dispersión geográfica. Lo primero implica la constitución de la transmisión oral como medio fundamental para el mantenimiento y la pervivencia de sus canciones (somos conscientes de las limitaciones de este modelo), y lo segundo implica una pérdida de identidad cultural en beneficio de una adaptación inmediata a los distintos terrenos en los que son ubicados o se asientan.

A pesar de todas estas dificultades, podríamos dividir la música tradicional kurda en cuatro grandes grupos: la música folklórica (propia de todo tipo de festividades), la música aldeana (aplicada a las tareas domésticas o de trabajo), la música épica (narra historias de grandes jinetes y cazadores), y un último tipo de denominado como Siah Chesmané (traducida como “Ojos negros“; canciones de amor con timbre melancólico y final desafortunado). Toda esta música tradicional suele ir acompañada por danza, elemento casi implícito, en la que hombres y mujeres bailan conjuntamente apoyando su mano en el hombro del compañero o agarrándose del dedo meñique (algo que en la mayoría de estados donde el Islam impera sería casi impensable o irrealizable). Organológicamente hablando, encontramos instrumentos vigorosamente asentados como el Blür, flauta de siete o nueve agujeros – con la misma separación entre ellos – hecha con ramas de árbol o de caña de mimbre.

No obstante, cualquier tipo de manifestación cultural kurda siempre se encontrará con la firme oposición de Turquía. Se llega a extremos como prohibir la música o la lengua kurda; son conscientes del poder de movilización social que posee el elemento cultural y tratan de bloquear cualquier iniciativa. Otro movimiento de fichas habitual es la recopilación de canciones kurdas con una posterior y obligatoria transcripción al turco, obligando a los kurdos a interpretarlas en su nueva versión (piensan que sus cuerdas vocales son más aptas para los quiebros melódicos). Un dato curioso, pero que vale la pena mencionar, es que ninguna de las emisoras turcas tiene licencia para emitir musica kurda. El Gobierno de Turquía se involucra hasta tal punto que llega a instar a gobiernos europeos a cerrarse en banda a cualquier tipo de manifestación cultural kurda (véase suspender conciertos o dificultar el conocimiento y la asistencia a los mismos). Sin embargo, el miedo que impulsa este tipo de acciones también evidencia e ilustra el poder y potencial que tanto los kurdos como su cultura tienen.

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Musicalmente presentaremos dos ejemplos actuales totalmente diferenciados, aunque con muchísimos puntos en común: en primer lugar a Helly Luv como cantante y activista, y en segundo lugar a Viyan Peyman como cantante y miliciana. Helly Luv, o Helen Abdulla, es el vivo ejemplo del papel y de la relevancia que tiene la sociedad kurda que forma parte de la diáspora. Pese a su exilio no es ajena al conflicto ya que tanto su madre como su abuelo pertenecieron a los peshmergas, incluso ella misma pasó nueve meses en un campamento de refugiados en Turquía. En su caso, más pacifista, la música es un medio esencial para la denuncia social y búsqueda de repercusión internacional. Probablemente su pasado y vida occidental influya; cuenta con una puesta en escena mucho más preparada y edulcorada – casi hollywoodiense – empleando el inglés como lengua vehícular.

La producción y emisión de Risk it All ( https://www.youtube.com/watch?v=SetwsLL1I10 ), himno antiguerra filmado antes de la interrupción de ISIS en el panorama kurdo, le trajo amenazas de muerte tanto por parte de grupos radicales islamistas como por miembros de su propia familia; ciertamente, es posible que a ojos de algunos supere las cotas de erotismo socialmente permitidas. Sin embargo, la fama llegaría con Revolution (https://www.youtube.com/watch?v=fLMtTQsiW6I), performance cuidada en la que aparece rapeando y bailando armada y escoltada por mujeres peshmerga. Sus más de cinco millones de visualizaciones convierten en necesario el reflexionar sobre el papel que juegan las plataformas digitales y las redes sociales en este conflicto (y en muchos otros). Parte del videoclip se grabó a 3 km del campo de batalla contando con la presencia de tropas reales. Fue este juego, junto a la parodia de un ejército yihadista, lo que provocó que su cabeza tuviera un precio (ellos mismos dan relevancia al factor cultural con este tipo de medidas desproporcionadas).

Pese a no poder esquivar las críticas de los sectores más fundamentalistas, su objetivo real es intentar convertir en viral la situación por la que el pueblo kurdo lleva pasando desde la Primera Guerra Mundial. Al igual que Víctor Jara, salvando las diferencias, se ha convertido en una especie de embajadora cultural kurda cuya arma más relevante es la voz y lo que mediante ella transmite a millones de personas. Helly Luv busca obtener el apoyo internacional, ya sea en cuestiones como armamento para la defensa del territorio y la soberanía popular, ya sea con el abastecimiento de ayuda humanitaria que mejore las condiciones de vida de los casi 2 millones de refugiados que acogen, o ya sea ayuda para la construcción de una estructura estatal sólida y autosuficiente. Inmersos en una profunda red de luchas y reivindicaciones, precisan de apoyo externo.

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En un paradigma radicalmente distinto se ubicaría Viyan Peyman, guerrillera del YPJ caída en combate el 6 de abril de 2015 mientras combatía a ISIS en el cantón de Yazira. Cantante originaria del Kurdistán Iraní, su nombre no es auténtico sino el adoptado como guerrillera peshmerga. Fue una de las intérpretes más relevantes de música tradicional kurda en un contexto actual, profundizando en algunos de los géneros más difíciles transmitidos únicamente por vía oral. Por ello, su desaparición supone un daño mucho mayor que en lo relativo a efectos bélicos o militares; conduce a una pérdida de la identidad cultural que el Kurdistán tanto atesora.

En el tema propuesto para mostrar su línea y visión artística muestra discrepancias evidentes con Helly Luv, desde la seriedad y la crudeza del soporte visual a ese vacío instrumental que otorga una mayor credibilidad y verosimilitud a lo que lo vocal comunica. Hablamos de Kobanê (https://www.youtube.com/watch?v=Ms9TesGEg0A):

Ay madre, pobre de mi!

Hoy mi corazón llora, ay qué desgracia cayó sobre nosotros!

Hoy cantaré sobre la resistencia de Kobanê, para que sea un poema recitado por el mundo y la humanidad, ay madre!

Hoy otra vez nuestras chicas y nuestros chicos kurdos han convertido sus pechos en escudos frente a los tanques y bombas…

Ay madre, pobre de mi!

Hoy imagino a las madres de Kobanê en las calles llorando, imagino a los niños, las niñas,

los ancianos y las ancianas gritando de dolor y rabia.

Veo las lagrimas de los niños de Kobanê como si fuera el río Éufrates inundando las calles de Kobanê. Ay madre, pobre de mi!

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BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS

BESIKÇI, Ismail, Kurdistán, una colonia internacional: reflexiones críticas sobre la realidad del pueblo kurdo, Editorial IEPALA, Madrid, 1992.

BIRD, Christiane, Mil suspiros, mil rebeliones: un recorrido por el Kurdistán iraquí, Ediciones B, Barcelona, 2005.

MCKIERNAN, Kevin, Los Kurdos: un pueblo en busca de su tierra, Editorial Belacqva, Barcelona, 2007.

NAZANÍN, Amiriam, Los kurdos: Kurdistán, el país inexistente, Editorial Flor del viento, Barcelona, 2005.

SCHUMANN, Gerd, Mujeres en Kurdistán, Ed. Hiru, Hondarribia, 1998.