El camino a Lordsburg, ”La diligencia”

‘’Soy un director de películas mudas. Las historias tendrían que explicarse con pocas palabras’’. John Ford.

Así como el western ha sido considerado, junto con el musical, como el género por excelencia del cine norteamericano, La diligencia (1939) se erige como una de las obras más representativas del cine del Oeste, constituyéndose como una película clave para comprender su evolución. Lo cierto es que estamos ante un film que contiene muchos elementos de interés, como trataremos de reflejar en este artículo.

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1. Cartel de la película.

Antes de nada, no está de más repasar la evolución del western hasta ese momento. Su origen tuvo lugar pocos años después que el del propio cine, convirtiéndose rápidamente en uno de los géneros más cultivados y populares. Podemos establecer su nacimiento con Asalto y robo de un tren (Edwin S. Porter, 1903), un cortometraje con una duración de unos diez minutos en los que se reproducía el asalto a un tren y la posterior captura de los responsables. Hubo que esperar, no obstante, algunos años, hasta que el género adquiriera su identidad propia. Sería Thomas Harper Ince quien, a partir de 1912, sentase las bases del mismo en lo que respecta a la configuración de los personajes, las principales líneas argumentales y la implicación del paisaje en la historia narrada.

En estos primeros años, el western fue visto por muchos realizadores como una oportunidad de alejarse del rígido control impuesto por los productores y poder trabajar con mayor libertad. Además, en esos momentos, era mucho más fácil y barato rodar en escenarios naturales que construir decorados en platós. En estos momentos, el cine del Oeste se basaba en gran medida en películas seriadas y relatos sustentados básicamente en la acción y el movimiento, sin mostrar interés, salvo algunas excepciones, por el perfil dramático de los personajes.

Esta realidad comenzó a cambiar de forma paulatina a partir de la década de 1920, momento en que los productores comienzan a invertir grandes cantidades en un tipo de cine que en esos momentos estaba considerado como poco ‘’serio’’. Aparen ahora toda una serie de superproducciones gracias a las cuales el western alcanza la importancia, al menos desde el punto de vista logístico, de otros géneros. Algunos de los ejemplos más destacados son los de La caravana de Oregón (James Cuze, 1923) o El caballo de hierro (John Ford, 1926). Son films que se caracterizan por su espectacularidad en el sentido físico y narrativo y por reconstruir episodios decisivos de la conquista del lejano oeste.

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2. Los ”9” de la diligencia a Lordsburg.

Este western pionero y silente era en buena medida un género épico, que reflejaba la visión que los norteamericanos tenían de sí mismos y que querían transmitir al mundo. Así, encontramos con que multitud de obras giran en torno a la odisea de los colonos, las carreras organizadas por el gobierno para adquirir tierras, los largos viajes en caravana o la llegada del ferrocarril. Partiendo de estas premisas, asistimos al relato de la construcción de los Estados Unidos, en el cual la violencia está siempre muy presente. De este modo, el western se revela como la auténtica epopeya del pueblo norteamericano, sirviendo como un documento que recoge y mitifica a toda una serie de personajes (como por ejemplo Buffalo Bill o los hermanos Wyatt), el resultado es que la fina línea que separa la realidad de la leyenda se difumina hasta hacerse casi imperceptible. Con la llegada del sonoro, el cine del Oeste, al igual que ocurrió con algunos otros géneros, perdió algo de fuelle; efectivamente, durante la década de 1930 el western experimentó un cierto declive, viéndose casi siempre relegado a la serie B y los seriales, en los cuales se curtiría un tal John Wayne.

Este es a grandes rasgos el panorama que nos encontramos cuando, en 1939, se estrena La diligencia, dirigida por el maestro John Ford. Y es que si Homero fue el gran poeta griego, el que cantó las hazañas de los héroes aqueos ante las puertas de Troya, y las peripecias de Odiseo en el camino de vuelta a Ítaca, Ford es el gran narrador de la conquista del oeste americano. En un momento en que el género vivía un momento de regresión, Ford tomó la decisión de embarcarse en la adaptación de un relato que él mismo había comprado por 2.500 dólares. Tras varios meses buscando financiación, logró convencer al productor independiente Walter Wanger, conocido en el mundillo cinematográfico por otorgar a sus directores un alto grado de autonomía. Esto permitió a Ford imponer a los relativamente desconocidos John Wayne y Claire Trevor para los papeles protagonistas, descartando la posibilidad de grandes estrellas como Gary Cooper o Marlene Dietricht.

Para la elaboración del guion, Ford contó con la colaboración de Dudley Nichols, responsable en buena medida de la transformación que experimentó el género a partir de ese momento. Entre ambos llevaron a cabo algo realmente difícil, ya que sin dejar de lado la paisajística inherente al género, redujeron la mayoría de los conflictos a toda una serie de gestos, miradas, silencios y palabras que, en palabras de Quim Casas, ‘’redimensionaron la rudimentaria psicología del género y abrieron nuevas vías expresivas’’. El guion de La diligencia se basa en un relato aparecido en la revista Collier’s, Stage to Lordsburg. Su autor, Ernest Haycox, se había inspirado a su vez en uno de los cuentos de guerra de Guy de Maupassant, Boule de suif (o Bola de sebo). En él, se cuenta la historia de una prostituta que duerme con un oficial prusiano para que ella y sus compañeros de la diligencia puedan continuar el viaje a salvo. Los pasajeros la obligan a hacer eso y luego la desprecian por ello, poniéndose de relieve su hipocresía.

La Diligencia Stagecoach John Ford 1939 Behind the Scenes

3. Momento del rodaje.

El argumento de la película no es demasiado complejo. Encontramos a una serie de personas que, hacia 1884, viaja en diligencia desde Tonto hasta Lordsburg. Son individuos con motivaciones muy diferentes que acaban por configurar un grupo extraordinariamente variopinto, encontrando dentro del mismo a un hombre perseguido por la ley llamado Ringo Kid, a una prostituta, a una embarazada de buena familia, un comerciante de licores, un banquero que ha robado a su propio banco, un médico que con frecuencia se halla alcoholizado y a un hombre aficionado al juego.

La película se halla incrustada en la modalidad narrativa de la road movie, o película de carretera. Siendo un film en constante movimiento, a excepción de las paradas en diferentes postas, el inicio y el final, el grueso de su acción se reduce al espacio de la diligencia donde los distintos personajes van entablando relaciones entre ellos. En este marco, Ford subraya la hipocresía de la sociedad, especialmente de los individuos pertenecientes a una clase social más acomodada (la mujer embarazada o el banquero), mientras que por el contrario muestra las virtudes de los que viven al margen de la sociedad (la prostituta, el hombre perseguido por la ley).

Por otro lado, La diligencia supone la introducción de dos elementos esenciales en el universo cinematográfico de John Ford: John Wayne y Monument Valley. Ford y Wayne se habían conocido en 1928, momento en el cual el segundo todavía se llamaba Marion Morrison. En aquella época, Wayne, que se encontraba realizando el curso de preparatorio para la Facultad de Derecho, logró un trabajo de verano como ayudante de utilero en la Fox. Ford lo tomó bajo su protección, y a partir de ese momento Wayne comenzó a actuar como doble y a realizar pequeños papeles como secundario. En 1930 protagonizó La gran jornada (Raoul Walsh), un film con grandes expectativas que sin embargo no llegó a funcionar todo lo bien que se esperaba. Durante toda la década de los años treinta, Wayne se refugió en aquellos westerns seriados y de serie B que comentamos al comienzo. Así, cuando Ford apostó por él en 1938 para encarnar a Kid, lo hizo por un actor poco conocido, pero que a partir de ese momento se convertiría en una gran estrella. Ford saca el máximo partido de la imponente presencia de Wayne a lo largo de toda la película, colocando en él el plano y convirtiéndolo en el centro de interés de la escena. Dijo a su protagonista que el contexto lo era todo, que no tenía que expresar demasiadas cosas y que el público leería en él cualquier emoción que emanase de la escena. Muchos años después, el crítico de cine, y también director, Peter Bogdanovich le preguntaba: ‘’Alguien ha dicho que usted convirtió en estrella a John Wayne porque no le dejaba hablar. ¿Está de acuerdo?’’. Cuestión a la que Ford respondió de la siguiente forma: ‘’No, no es verdad en absoluto. Hablaba en muchas ocasiones. Pero lo que decía significaba algo. No tenía soliloquios ni pronunciaba discursos’’.

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4. Primera aparición del personaje de John Wayne en la película.

La otra novedad la representa, como ya se dijo, la introducción de Monument Valley en la obra de John Ford. En realidad, ese majestuoso paisaje ya había sido descubierto por el realizador Zane Grey hacia 1913, apareciendo también en la película El ocaso de una raza, de George B. Seitz. Respecto a la manera en que Ford lo conoció existen varias versiones, las cuales nos disculpamos de no exponer aquí para no entrar en la polémica. En cualquier caso, aquel enorme paraje de 38.500 hectáreas poblado por los indios navajos, y que evocaba como ninguno el Oeste americano, se convirtió a partir de entonces en el escenario favorito del director. Esto fue así hasta tal punto, que Ford regresaba al valle incluso cuando no estaba rodando ninguna película, alojándose en una pequeña casa de piedra desde donde la cual tenía una vista privilegiada del entorno. Años más tarde, el punto concreto en el que el cineasta acostumbraba a situar la cámara se bautizó como Ford’s Point.

La película fue considerada rápidamente tras su estreno como un clásico contemporáneo, gozando del beneplácito tanto de la prensa especializada como de la de carácter más generalista. La diligencia se caracteriza por ser una película en la que se juntan aspectos novedosos con otros más tradicionales. Así, su concepción narrativa y escénica hacen de ella una película moderna, un ejemplo lo constituye la elipsis visual que nos impide ver el resultado del tiroteo entre Ringo y los asesinos de su hermano. En lugar de mostrar la violencia de forma explícita, el realizador creyó más oportuno que el espectador experimentase la tensión que irradiaba de tal episodio fijando la cámara en Claire Trevor. Sin embargo, el film también presenta elementos más apegados a la tradición inherente al género, y no únicamente por la estética y los decorados (el saloon, las postas), sino también por la forma de presentar a algunos personajes, como por ejemplo en el rápido movimiento de acercamiento que realiza la cámara en el primer momento en que Ringo aparece en pantalla.

La película también permitió al director estadounidense seguir perfilando su estilo, que se adaptaba a su sensibilidad estética y emocional: composiciones meditativas con profundidad, en las que predominaban los planos medios dentro de los cuales interactuaban los personajes, lo que ofrecía muchas más posibilidades a los intérpretes. A partir de ahí, la cámara solía permanecer inmóvil y sólo se movía cuando era verdaderamente necesario, por lo que cada vez que ocurría añadía emoción a la escena (por ejemplo, la repentina panorámica de los indios apaches sobre el acantilado).

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5. Secuencia de la persecución de la diligencia por parte de los indios apaches.

Seguramente, la secuencia de la persecución de la diligencia por parte de los indios sea la más recordada. Son algo más de ocho minutos que se rodaron durante dos días en Monument Valley siguiendo las directrices de Yakima Canutt. La brillantez con la que se llevó a cabo llevó a que fuese analizada, estudiada e incluso expoliada en films posteriores, en algunos de los cuales se emplearon incluso directamente planos de La diligencia, como es el caso de I killed Geronimo (J. Hoffman, 1950). Con respecto a esto, en la entrevista realizada por Bogdanovich que ya hemos citado, Ford rememoraba la siguiente anécdota:

‘’ Una vez estaba hablando con Frank Nugent de esta película y me dijo:

  – Lo único que no entiendo, Jack, es por qué los indios no mataron a los caballos que tiraban de la diligencia.

  – Probablemente eso fue lo que ‘’sucedió’’ en la realidad, Frank, pero si lo hubiéramos hecho así se habría terminado la película, ¿no?’’.

Con La Diligencia, John Ford realizó lo que para muchos expertos es el western por excelencia. Como escribió André Bazin: ‘’El arte ha encontrado un equilibrio perfecto, su forma ideal de expresión’’. Scott Eyman y Paul Duncan se refieren a ella con la siguiente afirmación: ‘’Ford rodaría películas más profundas y con más derroche de virtuosismo que La diligencia. No obstante, nunca volvería a realizar una cinta tan perfecta, tan llena de gracia y serenidad ni con una cámara y unos personajes tan bien realizados’’. Orson Welles la analizó repetidas veces antes de rodar Ciudadano Kane (1941). No se libró, por otro lado, de que en 1966 Gordon Douglas llevase a cabo el correspondiente remake con Bing Crosby, ni de una versión para televisión dirigida por Ted Post en 1986. Hubo también dos adaptaciones radiofónicas, la primera en 1946, con voces de Claire Trevor y Randolph Scott, y una segunda en 1949, en la que repitió Trevor y a la que se sumó el propio John Wayne.

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6. Escribir una leyenda

ENLACES DE INTERÉS

”Asalto y robo a un tren”, cortometraje completo:  http://www.filmaffinity.com/es/evideos.php?movie_id=116522

Crítica: http://historiasdelceluloide.elcomercio.es/2014/03/la-diligencia.html

Ficha en FA: http://www.filmaffinity.com/es/film288500.html

Otra crítica: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/05/critica-de-la-diligencia-john-wayne.html

BIBLIOGRAFÍA

BOGDANOVICH, Peter (1997), John Ford, Madrid: Editorial Fundamentos.

CASAS, Quim (2007), Películas clave del Western, Barcelona: Ediciones Robinbook.

EYMAN, Scott y DUNCAN, Paul –Ed.- (2004) John Ford. Filmografía completa, Italia: Taschen.

CRÉDITOS IMÁGENES

Imagen 1: http://www.filmaffinity.com/es/film288500.html

Imagen 2: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/05/critica-de-la-diligencia-john-wayne.html

Imagen 3: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/05/critica-de-la-diligencia-john-wayne.html

Imagen 4: http://www.elcinedeloqueyotediga.net/pelicula/show/9498-la-diligencia-el-rodaje

Imagen 5: http://historiasdelceluloide.elcomercio.es/2014/03/la-diligencia.html

Imagen 6: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/05/critica-de-la-diligencia-john-wayne.html