The Man From T.I.A.

“Se empieza con Mortadelo, se sigue con Verne, Dumas o Scott, y se termina con Kafka. Yo creo que la cosa va por ahí”.

Francisco Ibáñez

Tienes seis años, y acompañas a tu abuelo a comprar el periódico. Obviamente, al ser un niño de corta edad, no pones demasiado interés en los titulares, de quién ha declarado la guerra a cual o si fulano ha ganado el torneo ”nosequé”. Pero mira, tu abuelo te sonríe y te da algo. Es como una especie de revista, con la portada y la contraportada de cartón. De inmediato te quedas embelesado con el dibujo: un hombre larguilucho y de enorme nariz paseando alegremente por un sendero soleado, en ropa de verano, acompañado de un sujeto más bajito, de mirada estoica,  con camisa blanca, pajarita y pantalones rojos, que se cubre de la incesante lluvia con un periódico.  Los colores, las expresiones, los pequeños detalles, el chiste inicial. Acabas de conocer tu primer tebeo de Mortadelo y Filemón, el número 17 para ser exactos, El estropicio meteorológico. Este es el comienzo de una hermosa amistad.

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Chiste típico de Mortadelo y Filemón, en Misión de perros. Fuente: mortadelon.blogspot.com

Nuestra historia se inicia en 1956, cuando el empleado del Banco Español de Crédito Francisco Ibáñez publica sus primeros monigotes en publicaciones diversas, como Hipo, Paseo Infantil, Monito o La Risa. Le debió de parecer una experiencia satisfactoria, ya que abandonó su empleo estable en la banca, con el desagrado de su familia, y pasó a ser historietista (“la unión de dibujante y guionista”) a tiempo completo. En 1957 ficha por la Editorial Bruguera, heredera espiritual de El Gato Negro, que venía publicando revistas desde 1910, y que fue el terreno donde brotaron míticos nombres del tebeo español, tales como Josep Escobar (Zipi y Zape), García Iranzo (La familia Pepe),  Manuel Vázquez (Anacleto, Agente secreto), Cifré (El repórter Tribulete, que en todas partes se mete), Josep Peñarroya (Gordito Relleno), entre otros muchos que formarían la Escuela Bruguera. Allí continuaría la serie de Vázquez La historia esa vista por Hollywood, crearía algún personaje, como Don Adelfo, y fue haciéndose un nombre a medida que publicaba para las revistas Can Can y El DDT contra las penas.

En 1957 un buen grupo de los mejores dibujantes se habían ido para fundar su propia publicación, Tío Vivo, así que Ibáñez fue requerido para que formase parte del buque insignia de Bruguera, Pulgarcito, y se pusiera en marcha con una serie de personajes nuevos. ¿Y cómo se hace eso? Pues añades la inspiración del editor Rafael González, amante de las novelas de Alejandro Dumas, de crear dos agentes secretos (y que uno de ellos fuese un as del disfraz); luego unos diseños cómicos, que recordasen vagamente en forma y vestimenta a Sherlock Holmes y Dr. Watson; y por supuesto un humor slapstick de porrazos y golpes, pero blanco hasta niveles lácteos, que la censura de la época no estaba para bromas. Así, en su simpleza, nacieron los personajes más exitosos de la revista.

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Fragmento de la primera historieta de Mortadelo y Filemón, en el nº 1394 de Pulgarcito (20/01/1958). Fuente: viralizalo.com

Por supuesto, en casi 60 años hubo muchos cambios, especialmente en los diseños de los personajes, las temáticas que se actualizan con el paso de los años, el estilo de dibujo se perfecciona… pero en lo básico, las aventuras de estos dos agentes son una sucesión de gags y sketches plagados de humor físico, juegos de palabras, detallismo obsesivo, disfraces creativos, un vocabulario muy peculiar (“¡Merluzo! ¡Hotentote! ¡Tarugo!”), y la contraposición de dos personalidades tan cómicamente complementarias. Mortadelo es un pícaro, lo suficientemente tonto para padecer toda clase de burradas, pero lo suficientemente listo para tener el chiste adecuado en el momento oportuno. Su jefe Filemón es, por el contrario, un prepotente con aires de superioridad, que se cree más listo que nadie, y que encima es de un carácter más bien irascible. Entre las meteduras de pata (la mayoría, bienintencionadas) de Mortadelo, y las consiguientes rabietas de Filemón, hay humor para rato, un humor que recuerda al de las películas de los Hermanos Marx o a las del Gordo y el Flaco, de las que Ibáñez se considera un gran admirador.

La primera historieta de Mortadelo y Filemón: Agencia de información se publicó en el nº1394 del Pulgarcito, el 20 de enero de 1958. A medida que fueron correteando por las páginas de la publicación su popularidad crece, y pasan de aventuras de 1-2 páginas, a historias largas de 44 en el Gran Pulgarcito (1969). Ésta era la nueva revista de Bruguera, de gran formato, en el que encontraríamos tanto autores nacionales (Raf, Vázquez), como cómics extranjeros (El Teniente Blueberry, Astérix y Obélix, Iznogoud). Ibáñez se verá muy influenciado por esta bande dessinnée, tanto en el planteamiento de las nuevas aventuras como en el dibujo (es muy reconocible la sombra de André Franquin, creador del Marsupilami). Es la época de El sulfato atómico, Contra el “Gang” del Chicharrón, Safari callejero, Valor… ¡y al toro!, etc., algunas de las cuales son las historias más queridas por los fans, por la calidad del dibujo y del guión.

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Primera viñeta de El sulfato atómico, primera aventura larga de Mortadelo y Filemón. Fuente: mortadelo-filemon.es

Pero la novedad más importante es el ingreso en la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea). Mortadelo y Filemón abandonan el mundo freelance, para entrar en nómina de una organización que lucha incansablemente por combatir el crimen, o por lo menos intentarlo. O sea, pasan de ser una parodia de Sherlock Holmes y el Dr. Watson, a ser una parodia del Superagente 86, James Bond y El agente de CIPOL. Conocemos a muchos personajes nuevos, la mayoría meros figurines de la historia (Bestiájez, Olegario “Ole”, Patricio Ardíllez, Migájez, la señorita Irma…) pero hay tres miembros que brillan con luz propia: el superintendente Vicente, o “Súper”, el jefazo con malas pulgas que no se sabe bien si es él quien martiriza a los agentes, o son ellos quienes le martirizan a él; el profesor Bacterio, un hombre de ciencias cuyos inventos, fallidos en su enorme mayoría, suelen ser el eje de las aventuras; y la señorita Ofelia, la gran dama del cómic español, que pasa del encanto a la ira homicida en el transcurso de una expresión soez de Mortadelo. ¡Y los enemigos! Terroristas, genios locos del mal, mafiosos, una amplia lista que va desde Magín El Mago hasta el más reciente Jimmy El Cachondo, que sólo nuestros héroes pueden detener a base de planes absurdos y cachiporrazos. Y algo de suerte.

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Edición alemana de Los sobrinetes.

Entremos ahora en la edad de oro. En 1970 Bruguera edita la revista Mortadelo, que aumentará todavía más la fama de las criaturas de Ibáñez, y se convertirá en uno de los productos más exitosos de la editorial. Le siguieron  Mortadelo Especial, Mortadelo Gigante y Súper Mortadelo, las colecciones de Ases del Humor y ¡Olé!, las recopilaciones del Súper Humor, una serie de cortos animados por el Estudio Vara en la segunda mitad de la década de los 60, traducciones para otros países (en Alemania Clever & Smart se hicieron muy populares), etcétera. Además llegaron los premios: concretamente el Aro de Oro en 1969, 1974, 1975 y 1975. Era obvio que, a pesar que su estilo se alejó de la influencia francobelga para simplificarse, y de los numerosos cambios que los personajes y las historias habían sufrido, la franquicia seguía contando con el cariño del público, y gozaban de una enorme popularidad.

Pero hay algo que deben conocer. La Editorial Bruguera llevaba teniendo problemas con los dibujantes desde mucho tiempo atrás, ya que los creadores no poseían ningún derecho sobre sus creaciones en papel, incluyendo recuperar sus originales o recibir algún porcentaje por las reediciones de sus historietas. Todo, incluyendo guiones, dibujos, era propiedad de la editorial, usando triquiñuelas legales como las que describió el abogado de Francisco Bruguera, González Ledesma: “La fórmula era que el creador de los personajes era Francisco Bruguera, y que éste se los había pasado a los dibujantes como instrumento de trabajo. Era como un encargo.Se crearon unos contratos en los que se especificaba que todos los derechos eran de Bruguera. Yo le decía que esto no me gustaba, que no era un fraude pero que lindaba con la ilegalidad”. Ibáñez fue más directo: “Bruguera era la propietaria de la idea de los dibujos, de los guiones, de tu padre, de tu madre: de todo. Podían publicar Mortadelo o cualquier cosa sin contar conmigo.” Y no olvidemos que este autor entregó una media de 20 páginas a la semana durante bastantes años, sin fines de semana ni vacaciones.

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Francisco Ibáñez dando vida a sus personajes, incluyendo a Mortadelo y Filemón. Fuente: rtve.es

En 1985, poco después del 25 aniversario de los personajes, Ibáñez abandona la editorial y mantiene un litigio de tres años por sus personajes. Decide irse a Grijalbo, donde crea personajes nuevos y hace alguna historia de Mortadelo, mientras que Bruguera recurre a dibujantes de la casa para crear historias “apócrifas”. Finalmente, en 1988 firmó con Ediciones B, que se había convertido en la heredera del legado de Bruguera con la compra de su fondo. Así, hasta el día de hoy, Mortadelo y Filemón han pasado por toda clase de desventuras, y encima sin la censura franquista vigilando por detrás. Los temas de las historias se diversificaron, y se atrevían a satirizar (siempre con humor blanco) acontecimientos políticos, culturales y deportivos de las esferas nacional e internacional. El fenómeno “Jurassic Park” (Dinosaurios, 1993), la exploración espacial y la MIR (La M.I.E.R., 1999), el boom inmobiliario (El señor de los ladrillos, 2004), los talent shows (Misión Triunfo, 2002), el IV centenario de la publicación de la primera parte del Quijote (Mortadelo de la Mancha, 2005), un homenaje al 50 aniversario del Capitán Trueno (¡Bajo el bramido del Trueno!, 2006), la instauración de la moneda única europea (¡Llegó el Euro!, 2001), y un kilométrico etcétera. Si incluimos a los álbumes dedicados a eventos deportivos (Mundiales de fútbol y Juegos Olímpicos), este artículo no tendría fin. En 2007 celebraron sus 50 años en el papel con ¡… y van 50 tacos!, y en el momento de escribir estas líneas el último tebeo disponible es Río 2016. Por el momento no hay planes que dejen de llegar nuevos números.

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Benito Pocino (Mortadelo) y Pepe Viyuela (Filemón) en La gran aventura de Mortadelo Y Filemón (2003).

Hagan el experimento, no hay nadie mayor de 20 años que desconozca la existencia de Mortadelo y Filemón. Casi podríamos decir que cada español tuvo, como mínimo, un par de sus tebeos en casa. El éxito llevó a tres adaptaciones cinematográficas: La gran aventura de Mortadelo y Filemón (Javier Fesser, 2003), Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra (Miguel Bardem, 2008) y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (Javier Fesser, 2014). También fue adaptada a TV como serie de animación, sin contar la versión del Estudio Vara, en 1994. Además, hay videojuegos, merchandising, un sello y una calle dedicados, etc. Incluso un grupo de aficionados trabajó en un cómic-homenaje, Con W de Wolframio. Todo es poco para honrar a una de nuestras joyas del cómic, un reflejo divertido de la cultura, los problemas y la actitud de cierto país mediterráneo.

BILIOGRAFÍA

GUIRAL, Antoni (2004) Cuando los cómics se llamaban tebeos: la Escuela Bruguera (1945-1963). Ediciones El Jueves, Sant Andreu de la Barca (Barcelona).

GUIRAL, Antoni (2007) El gran libro de Mortadelo y Filemón 50ª aniversario. Ediciones B, España.

PÁGINAS DE INTERNET

http://mortadeloyfilemon.com/

http://mortadelo-filemon.es/

http://web.archive.org/web/20071211222507/http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=47341

http://www.elmundo.es/cultura/2015/06/22/55883fd9ca47414c1a8b4593.html

http://elpais.com/elpais/2015/01/15/eps/1421344370_348305.html

Entrevista a Francisco Ibáñez, creador de Mortadelo y Filemón

http://seronoser.free.fr/bruguera/entrevistaibanezu.htm