César Stordal: “A Colombia le han robado muchas veces y todavía sigue siendo un país rico”

-¿Quiere algo de beber?

-Un poco de agua está bien.

Así, de esta manera tan banal, se rompe el hielo para comenzar una entrevista. En medio de la cafetería Universal comienza un curioso ritual, con la fotógrafa tanteando el terreno y un servidor manipulando la grabadora. El futuro entrevistado pregunta si puede grabar él también la entrevista, le digo que por supuesto, nos reímos un poco y saca su Tablet para tener él también una prueba del delito.

El hombre afable del otro lado de la mesa es César Stordal, un hombre que dedicó parte de su vida a la lucha armada. Militó en el M-19, una organización guerrillera de gran importancia a la hora de conocer la historia contemporánea de Colombia. Tengo una hoja con todo lo que quiero preguntarle, los temas en los que su opinión podría ser interesante: las negociaciones con las FARC, la integración de una guerrilla en los procesos democráticos, memoria histórica. Nada de esto prescribe, porque se renueva año a año con el barniz de la rabiosa actualidad, en Colombia y en todas partes.

Las bebidas, la grabadora, la tableta, el móvil del abajo firmante (como apoyo para el registro, nunca se sabe) están en la mesa. Los primeros clics de la cámara suenan. El bullicio del establecimiento forma un ruido ambiente acogedor. La conversa bárbara puede comenzar.

FOTO 4

Fotografía: Laura Dalama

¿Quién es César Stordal? ¿Qué nos puede decir sobre él?

Bueno, César Stordal es un hombre que  ha luchado toda su vida por que realmente tengamos en nuestros países, especialmente en Colombia, un gobierno democrático. He recorrido medio mundo buscando esto, y muchas actividades que he desempeñado en mi vida han estado siempre bajo un criterio político.

¿Cómo se llevó a cabo la transición de la actividad armada a la participación en las instituciones democráticas? ¿Por qué ese cambio de una protesta armada a la protesta social pacífica?

Hay mucha complejidad en tu pregunta. ¿Por qué existe una organización guerrillera armada? Para buscar una solución a una cantidad de problemas. O sea, ¿qué es lo que origina que una organización guerrillera exista? Esto obedece a muchas razones, algunas mucho más teológicas. Y por eso en nuestros países hemos tenido organizaciones guerrilleras de orientación marxista-leninista, trotkista, guevarista, inspirados en la Revolución Cubana… de muchos matices, pero siempre con la misma base, un problema social real que ha habido en América Latina. Entonces, la lucha armada se da en los inicios de la década de los cincuenta hasta acá, porque en ese momento en América Latina hay una cantidad de cambios y de situaciones muy importantes; el primero es el triunfo de la Revolución Cubana, y esto incide muchísimo en nuestros países, y empiezan a surgir una inmensa cantidad de organizaciones guerrilleras. Porque las condiciones sociales, económicas, son difíciles.

 Las condiciones siguen en muchos casos siendo las mismas, pero también las condiciones del mundo van cambiando: el muro de Berlín se cayó, y esto trae una serie de consecuencias muy importantes. No es solamente que se cayó el muro, se cayó lo que representaba. También la guerra fría se acabó, y hoy tenemos que hablar de un mundo distinto, de una correlación de fuerzas también distintas, y un mundo multipolar. En la medida en que también hay cambios a nivel mundial, la situación de la lucha armada tiene que ir condicionándose a nuevos factores. Nosotros tuvimos revoluciones triunfantes en muchas partes, pero no quiere decir que los gobiernos se hayan sostenido, que hayan logrado solucionar los problemas. Un caso muy claro de lo que está pasando en el mundo de hoy, es el acercamiento de Estados Unidos con Cuba, ya que está terminando una etapa muy crítica que hemos vivido en América Latina.

Lo mismo la lucha armada, si no tiene éxito en un tiempo mediano-corto, no puedes programar una lucha eterna, luchar por luchar, no puedes hacerlo. Tienes que variar, porque algo te tiene que decir “estás haciendo mal”. Porque si no triunfas, si no tienes el poder, algo hiciste mal, entonces hay que cambiarlo, y eso te lo da la dinámica política y también la visión de la dirigencia. Si no logramos cambiar por la vía de las armas, tenemos que buscar otra solución. Yo formé parte de una organización guerrillera colombiana que se llamaba el M-19, y estuvimos en armas, y quisimos un cambio democrático. ¿Qué pedíamos nosotros? Democracia, pero real, y luchamos para que se pudiera cambiar. Pero no logrados todos los objetivos la lucha armada pierde una vigencia, entonces teníamos que tener una visualización hacia la paz, y esta visualización era la que nos decía que teníamos que buscar otros caminos. Eso fue lo que nos llevó a nosotros a hacer una transición de las armas, que perdían vigencia, a hacer política desarmados porque es una nueva realidad.

_MG_1890.jpg

Fotografía: Laura Dalama

En los últimos meses hemos visto signos de cambio en países Latinoamericanos en los que ha habido gobiernos de izquierdas: Macri ha ganado las elecciones presidenciales en Argentina, una coalición contra Maduro controla gran parte de la Asamblea Nacional venezolana, y el gobierno de Dilma Rouseff está siendo blanco de grandes críticas por una parte de la sociedad brasileña. ¿Qué opina de estas tendencias? ¿Cuáles son las posibles explicaciones? ¿Qué augura para la política latinoamericana de los próximos años?

Muy complejo, cada país es distinto. La situación de Venezuela es distinta a la de Brasil, no podemos tomar a todos bajo una misma óptica. La Revolución Bolivariana en Venezuela tuvo un desarrollo mientras estuvo Chávez, pero hoy tiene otros desarrollos. ¿Son esos desarrollos los que llevó Chávez? ¿Son esos desarrollos los que realmente necesita América Latina para la solución de sus problemas? También en política por más de izquierdas que se sea cuando hay una equivocación se tiene que pagar, y yo pienso que hay algunas equivocaciones graves que están obligando a replantear.

El socialismo del siglo XXI, pregonado en Venezuela, los está llevando a que en este momento tengan una devaluación de más del 2.000%, y se estima que en los dos años siguientes llegue al 4.000%. Ninguna economía bajo ninguna orientación soporta una situación económica de esa magnitud, sea socialista, sea capitalista. Y en el mundo que tenemos hoy, o estás actualizando tus desarrollos económicos, o te estás quedando. Cuba está terminando un período también, y se está integrando lentamente a una situación mundial distinta. Pero Brasil en su momento fue también como un boom, una esperanza y una perspectiva muy importante para que tuviera éxito, y hoy está enfrentando una crisis. ¿Se equivocaron los gobernantes, la corrupción se puede tolerar? Son muchas preguntas que obligan al elector a cambiar.

Se habían firmado unos acuerdos de paz, y nosotros fuimos atacados inmisericordemente por el ejército colombiano para obligarnos a desistir.

-Los eventos ocurridos en el Palacio de Justicia en 1985 todavía siguen presentes en la actualidad de los colombianos. La toma del edificio por los guerrilleros, la violenta respuesta del ejército, los 100 muertos, los 11 desaparecidos, la supuesta desaparición de documentos comprometedores para militares… ¿Debe de hacer Colombia un ejercicio de memoria histórica? ¿Qué necesitaría la sociedad de su país para llevarla a cabo?

Sin lugar a dudas  éste es un eje que marca la historia de Colombia. O sea, Colombia no es la misma después del Palacio de Justicia. Necesitamos memoria histórica, pero es que el hecho del Palacio de Justicia obedecía a una situación real que estábamos viviendo. Se habían firmado unos acuerdos de paz, y nosotros fuimos atacados inmisericordemente por el ejército colombiano para obligarnos a desistir. Y esos acuerdos se rompen por acción militar, se da el asalto por parte del ejército al sitio donde nosotros nos encontrábamos concentrados, en la región de Yarumales, y se combate: es la primera guerra de posiciones que la guerrilla mantiene con el ejército colombiano, y no nos derrotaron, pero porque teníamos el respaldo del pueblo también, porque la gente creía en nuestra propuesta y estábamos allí defendiendo lo que se había pactado. Al incumplirse, el M-19 plantea hacer una demanda armada contra el presidente Belisario Betancour. Esta demanda armada era llevarle a los estrados en la Corte Suprema de Justicia, en la máxima instancia de justicia, la violación a esos acuerdos, y cómo estaba la situación.

Por diversas razones, el ejército no acepta el mando del presidente en ese momento sino que, violando la Constitución,  según la cual el presidente es el máximo mando de las fuerzas militares, los mandos operativos hacen y deshacen como ellos quieren, y montan su información como ellos quieren. Sencillamente es vergonzoso que una organización como el M-19 hubiera tomado el Palacio de Justicia para quemar unos archivos, y solamente quien tenga una muy pobre información al respecto puede decir “sí, eso fue así”. Pero ese ni era el objetivo ni fue la motivación. ¿Por qué no se habla de la demanda armada? Y para quemar  unos archivos, que tenían muchas copias que estaban centralizadas en varias partes, que han tenido cómo reconstruirse, no se podría pretender que el narcotráfico, con el cual siempre estuvimos en desacuerdo, era el que había realizado esa acción con el M-19, y que la había financiado. El Palacio de Justicia está enmarcado en una operatividad nuestra, para denunciar la ruptura de los acuerdos con el gobierno nacional, pero esto es lo que quieren acallar. Y de ahí viene una toma militar donde los militares ni siquiera respetan los derechos humanos, donde los militares todavía vivos están siendo juzgados y cuestionados por su política de tierra arrasada.

Colombia no es la misma después del Palacio de Justicia.

¿Mantenía contactos el M-19 con otras organizaciones guerrilleras del continente? ¿Qué cree que motiva la aparición de movimientos armados en un país? ¿Hay unas pautas predefinidas, o prima la espontaneidad?

No, el surgimiento de un grupo guerrillero o movimiento puede deberse a las condiciones reales, objetivas de cada país. No es una generación espontánea, sino todo lo contrario. Cuando hay condiciones y está el derecho a rebelarse, obviamente, se dan esas situaciones. Ninguna guerrilla se puede crear, o nace de una manera artificial. No es que nos pongamos de acuerdo en crear una guerrilla en tal parte y vamos a ser exitosos, tiene que haber condiciones objetivas. ¿Cuáles son? Desequilibrios sociales, económicos, miseria, etcétera. Países tan ricos como los nuestros son los que más miseria tienen. Eso no es aceptable, y estamos no solamente hablando de lucha de clases, sino de democracia con participación de todas las personas en la repartición de los bienes de un país. Ahora, vienen después alianzas nacionales e internacionales. El M-19 buscó aliados nacionales, creó la Coordinadora Nacional Guerrillera, además de que participó de la Coordinadora Nacional Guerrillera Simón Bolívar. Pero antes de eso también tuvimos el Batallón América, y allí tuvimos combatientes de grupos guerrilleros de Ecuador, como Alfaro Vive Carajo, o de Perú, como el Movimiento Tupac Amaru.

_MG_1696

Fotografía: Laura Dalama

-¿Cuáles fueron las fuentes de financiación del M-19 durante su actividad armada?

Eran muy variadas. En el comienzo, siempre se piensa que hay que cobrar un impuesto a los que lo tienen. Por eso, en general, las organizaciones han acudido a aquellos que han expoliado al país, para que paguen un impuesto de guerra.

Tras meses de conversaciones y contactos, parece que un acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno colombiano es posible. ¿Cree que los seis puntos de la negociación (entre los que se incluyen participación política, esclarecer las víctimas de ambos lados, o solucionar el problema de las drogas) son viables de cumplir en la situación actual?

Desde el mismo momento en que las FARC se sientan a negociar con el gobierno colombiano, ambas partes tienen la certeza de que, de una u otra manera, hay que llegar a un acuerdo. Porque los tiempos de la guerrilla ya han terminado. Ambos bandos, guerrilla y Ejército llevan combatiendo 67-70 años, y ninguno gana su guerra. Entonces hay que buscar otros elementos para solucionar el estado de las cosas.

Yo sí creo que se va a llegar a un acuerdo. Pero no es fácil acabar una guerra de 67 años. La situación es muy compleja, a pesar de que cuando el presidente Santos anunciaba que en un año acababa el proceso de negociación y la guerra. De esta noticia han pasado tres años, y no se ha llegado a la paz.

Con respecto a los puntos. El primero habla de una reforma rural integral. Esto es así, porque la crisis fundamental de Colombia es la repartición de la tierra. Tenemos una distribución injusta, ya que, quien trabaja la tierra, la trabaja para otro. El “índice Gini” sobre la tierra que mide la desigualdad, en Colombia, es de 0,7.

El tema de las víctimas, por supuesto que se tiene que solucionar. En estos momentos, Colombia es uno de los países con un mayor desastre humanitario, con factores como la emigración tanto interna como externa, a causa del desplazamiento forzado de la gente. ¿Cómo es posible que haya 6,7 millones de desplazados por la guerra? Eso hay que solucionarlo. Además, si las condiciones están o no dadas, las hay que crear, porque las condiciones de la guerra eterna no están dando las soluciones económicas que los países necesitan.

Tenemos derecho a vivir en paz, en un país desarrollado y moderno, con instituciones fuertes.

 -¿Pueden servir de ejemplo otros procesos de paz, como el de Irlanda en 1998, o el de Euskadi en 2011?

Ya han servido, y tienen que servir. Aun así, el modelo de negociación con las FARC servirá como modelo para el mundo. Varias son las razones. Una de ellas porque, finalmente, las FARC han visualizado la paz como una posibilidad real para pasar de una organización guerrillera armada a un movimiento político desarmado, que haga política. Y por la participación internacional. Nunca un conflicto con una organización guerrillera había tenido tantos delegados participando en la negociación. Hay un delegado del gobierno americano, otro de la Unión Europea, delegados de las Naciones Unidas. Al más alto nivel, para garantizar que el acuerdo se vuelva exitoso.

Esto es así, porque los problemas son muy complejos, y no solo está el problema de las víctimas. ¿Qué hacer con esos desplazados? ¿Cómo se van a reparar a las víctimas? ¿Cómo se van a cuantificar? De ahí, que también debe de existir un proceso de memoria histórica. Todavía seguirán las negociaciones, a pesar de que Santos dijo que se firmarían los acuerdos el pasado 23 de marzo. Este proceso es muy complejo.

Pero el acuerdo de paz va a llegar, porque aquí no se discute, por ejemplo, el futuro político de las FARC, del ELN, que también van a entrar en las negociaciones de manera independiente,  o de los presidentes Uribe y Santos. No. Lo que se discute es la vida de la nación colombiana, la vida de los habitantes. Es por esto por lo que hay que apostar. Tenemos derecho a vivir en paz, en un país desarrollado y moderno, con instituciones fuertes.

_MG_1923

Fotografía: Laura Dalama

-¿Ve a las FARC integradas en instituciones democráticas para un futuro?

Tiene que ser así. Seguramente serán pasos difíciles, sobre todo para una organización guerrillera armada que, en su apogeo, contaba con 18000-20000 hombres en armas. Es complejo hacer pasar a estos hombres a hacer política desarmada, teniendo una visión militar y una estructura jerarquizada. Hay que velar por que esas estructuras tengan un lapso de tiempo para acomodarse a las nuevas realidades. Sin duda, deben de estar en la política, hayan lo que hayan hecho y sus métodos de financiación. Al fin y al cabo, por lo que empiezan es por motivos políticos. Han tomado la decisión más importante, crear su propio movimiento político para realizar política.

 –La serie de televisión Narcos, que narra las desventuras de la DEA, Pablo Escobar y el Cártel de Medellín, define al M-19 como “una guerrilla comunista de universitarios e intelectuales que habían leído demasiado a Marx”. También se les relaciona con el Cártel, hasta el punto de que fue el mismo Pablo quien ordenó la acción contra el Palacio de Justicia, según la serie, para eliminar pruebas para su extradición a los EEUU. ¿Les ha afectado esa visión de su movimiento?

La pobreza intelectual de lo que se describe como una serie de televisión, ni siquiera merece ser discutida. Es una serie estrictamente de carácter comercial, que sirve para vender una idea. Ante esto, una persona medianamente enterada de la realidades políticas, seguramente ve que el mensaje es vergonzoso para con la Historia. No merece una respuesta enfática a como presentan allí las cosas.

Ante esa definición del M19, lo que yo puedo decir, es que sí que fui estudiante, y soy profesional. Pero nunca fui marxista, nunca fui comunista, y formé parte de la dirección nacional del M19. En nuestros propósitos, la revolución comienza como una revolución nacionalista, de corte democrático. Además de bolivariano, porque seguimos pensando en el sueño de Bolívar, que es liberar nuestras naciones.

A Colombia la han robado muchas veces, y todavía sigue siendo un país rico.

-¿Cuáles son las “venas abiertas de América Latina”? ¿A qué retos se enfrenta la ciudadanía de esos países para el creciente siglo XXI? ¿Es posible que “el supremo sueño de Bolívar” se lleve a cabo?

Una de las venas abiertas son esos documentales de televisión que se realizan para enriquecer las mentes poco ilustradas de este mundo, y para ello vender económicamente una realidad a su manera. Esto desvirtúa la Historia. Por ejemplo, dicen que Pablo Escobar tuvo la espada de Bolívar en su casa, y que su hijo jugaba con ella. ¿Alguien de todos estos acuciosos investigadores se ha puesto a comparar las fotos de las dos espadas, la real y la de Pablo Escobar? Seguramente, Escobar compró esa espada en Toledo.

Aparte de la inequidad, la falta de oportunidades, de educación o de salud, que siguen vigentes, la mayor dificultad es que nosotros no tenemos instituciones fuertes, de credibilidad y  respetabilidad. En estos momentos, en Colombia, el presidente de las Cortes Supremas de Justicia está siendo investigado, y hace todo lo posible por mantenerse. Estas manifestaciones no dan credibilidad.

No es tanto un problema de riqueza. A Colombia la han robado muchas veces y todavía sigue siendo un país rico. Todavía sigue produciendo. Necesitamos ese “hombre nuevo” del cual hablaba el Che Guevara. Sobre todo, en respuesta a que se dé un cambio que resulte positivo, que realmente favorezca a nuestras naciones. Las crisis se van a presentar. Nosotros, ahora mismo, estamos en un país (España) con una crisis de gobernabilidad. Nadie logra una mayoría para ser elegido presidente, porque la gente está pidiendo cambios y no creen en la fortaleza de sus partidos. Estos problemas, nosotros también los vamos a tener. Tenemos muchas venas abiertas, pero las hay que cauterizar. Tenemos confianza y certeza en que, obviamente, eso es posible.

_MG_1776.jpg

Fotografía: Laura Dalama

Agradecimientos al profesor Eduardo Rey Tristán, por hacer posible esta entrevista.