El nacimiento de los Estados Unidos

Declaramos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados en la igualdad, y dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables entre los que se encuentran la vida, la libertad y el derecho a la felicidad. Que, para asegurar estos derechos, los hombres crean gobiernos que derivan sus justos poderes del consentimiento de los gobernados. Que cualquier otra forma de gobierno que atente a estos fines puede el pueblo alterarla o abolirla para instituir un nuevo gobierno, que tenga su fundamento en tales principios y organice sus poderes, que parezca más seguro mediante él alcanzar la seguridad y la felicidad (…).”

Declaración de Independencia, 4 de julio de 1776.

”(Los colonos) esperan con gran impaciencia y entusiasmo ese momento en que Norteamérica será ley para el resto del mundo.”

Testimonio de un viajero inglés, 1759.

El proceso de independencia de los Estados Unidos de América supone un acontecimiento extraordinariamente atractivo desde múltiples puntos de vista; comenzando por las causas que condujeron a la ruptura de las colonias con Gran Bretaña, pasando por un conflicto bélico que adquirió talla internacional además de rasgos de guerra civil, hasta las implicaciones de diversa índole que supuso para los hombres y mujeres implicados en él.

Es también un período de tiempo relativamente desconocido para gran parte del público, pese a que varios de sus episodios, como el Boston Tea Party o el cruce del río Delaware por el general Washington en la navidad de 1776, gozan de gran popularidad. Por tanto, nos proponemos explicar aquí, de modo sintético, los principales hechos que llevaron al nacimiento de los Estados Unidos.

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1. De izquierda a derecha; Benjamin Franklin, John Adams y Thomas Jefferson trabajando en la Declaración de Independencia. Obra de Jean Leon Gerome Ferris, (1863-1930).

1) Las Trece Colonias a mediados del siglo XVIII

A mediados del siglo XVIII, las trece colonias británicas en Norteamérica constituían un espacio que se caracterizaba por un gran dinamismo en todos los aspectos. La población había experimentado un importante crecimiento en las últimas décadas, pasando de 250.000 en 1700 a 2,5 millones de habitantes en 1776, de los cuales más de medio millón eran esclavos negros. Este crecimiento demográfico se vio sostenido en un marco de crecimiento económico en el que la agricultura jugaba un papel clave, al proporcionar recursos, tanto para el consumo de las propias colonias como para la exportación hacia el exterior. La demanda de una población en crecimiento favoreció el florecimiento de manufacturas, entre las que destacan los tejidos naturales y el calzado. Nos encontramos, conviene precisarlo, ante un mundo eminentemente rural, en el que la ciudad más grande, Filadelfia, apenas llegaba a los 35.000 habitantes, mientras que Boston y Nueva York rondaban los 25.000.

Desde el punto de vista político-administrativo, la colonia se regía conforme a la Ley Fundamental (Frame of Government), que definía las autoridades y sus competencias, entre ellas el ejercicio de un limitado poder legislativo. Los colonos disponían así mismo de instituciones políticas propias, las asambleas y las Town Halls, cuyos miembros eran elegidos por los poseedores de bienes raíces (freemen). Las élites coloniales –plantadores, comerciantes y abogados- eran las que se hallaban presentes en esas instituciones. Por último, la colonia se hallaba ligada a la metrópoli por la figura de un gobernador dotado de importantes prerrogativas, como por ejemplo la capacidad de vetar las leyes de la Asamblea o incluso de disolverla.

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2. Las Trece Colonias

2) El camino a la ruptura (1764-1773)  

El final de la Guerra de los Siete Años (1756-63), se saldó con importantes consecuencias a nivel territorial. La gran vencedora, Gran Bretaña, consolidó su dominio de Norteamérica, arrebatando Canadá a Francia. Así mismo, Francia hubo de ceder la Luisiana a España, en compensación por la pérdida de Florida a manos de los británicos. Después de la victoria, el Gobierno británico juzgó necesario que los colonos contribuyesen económicamente a la defensa del continente y al pago de las deudas de guerra. Así, a partir de 1764, comenzaron a realizarse reformas aduaneras y se trató de imponer nuevos impuestos.

La Ley del Azúcar y la Ley de la Moneda (1764), las medidas iniciales tomadas desde Londres, suscitaron por primera vez protestas intercoloniales. Sin embargo, ambas se revelaron como ineficaces, lo que obligó al Gobierno a imponer un nuevo tipo de impuesto, que por primera vez afectaba a la economía interior de las colonias. El resultado se concretó al año siguiente: La Ley del Timbre pasó a gravar documentos legales, periódicos, y casi cualquier tipo de papel usado en las colonias. Ese mismo año, la Ley de Acuartelamiento obligó a los colonos a abastecer y alojar a las tropas británicas, construyendo cuarteles o alojándolos en posadas y edificios vacíos.

La imposición de un impuesto interno y la presencia del ejército británico tuvieron como resultado la movilización de las colonias. La protesta comenzó entre las élites coloniales, que expresaron su descontento en las asambleas y lo difundieron por las colonias a través de los Comités de Correspondencia. El descontento se extendió rápidamente: en los principales puertos, los comerciantes formaron juntas de protesta y comenzaron a presionar al gobierno de la metrópoli negándose a importar productos británicos; periódicos y panfletos comenzaron a circular en número nunca visto; en muchos lugares surgieron grupos locales de resistencia, que acostumbraban a estar compuestos por miembros de los estratos medios –tenderos, impresores, pequeños comerciantes-, son los llamados Hijos de la Libertad.

La magnitud del descontento llevó al Parlamento a retirar la Ley del Timbre, procediendo a recurrir a los tradicionales derechos de aduanas, directos e indirectos. En 1767, el Parlamento británico, dirigido por el ministro de Hacienda, Charles Townshend, impuso gravámenes sobre el vidrio, la pintura, el papel y el té importados por las colonias. Además, para ahorrar costes, se desplazó buena parte del ejército desde el interior a las ciudades costeras, lo que vino a agravar la situación. Además, el gobierno británico reorganizó la autoridad ejecutiva del imperio: en 1767-78 se creó la Junta de Aduanas Norteamericana, con sede en Boston; se establecieron tres nuevos tribunales superiores del vicealmirantazgo; y se creó un secretaría de Estado dedicada exclusivamente a los asuntos coloniales.

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3. Noticia anunciando la Ley del Timbre en un periódico.

La reacción de los colonos no se hizo esperar, y los nuevos impuestos fueron rechazados amparándose en un aforismo del Antiguo Régimen, según el cual no puede haber imposición sin participación. Al no contar con representación en el Parlamento británico, los colonos se obligaron a admitir obligaciones a las que no habían dado su consentimiento. En Boston, la conflictividad alcanzó tal punto que se decidió enviar tropas para imponer la autoridad británica en las colonias. La presencia de 4.000 soldados en Boston no contribuyó a calmar los ánimos, sino que deterioró aún más el ambiente. El 5 de marzo de 1770, un grupo de ocho soldados británicos acosados por el gentío disparó sobre la multitud, matando a cinco civiles. Es el ejemplo paradigmático de hasta qué punto había degenerado la situación.

Para cuando en abril de 1770 se optó por retirar los aranceles Townshend, salvó el impuesto sobre el té, la confianza y las relaciones entre colonos y británicos estaban muy deterioradas. El historiador Gordon S. Wood lo explica del siguiente modo, ‘’Cualesquiera lazos de afecto que hubieran existido anteriormente entre los colonos y Gran Bretaña se estaban destruyendo rápidamente debido a la irritación y a la desconfianza’’, y prosigue: ‘’Muchos norteamericanos estaban empezando a creer que sus intereses y esperanzas, sus derechos y libertades, estaban amenazados por el poder británico’’.

En efecto, cuando en 1772 vuelven a extenderse las protestas muchos lideres americanos empezaron a plantearse la alternativa de la ruptura total con la metrópoli como la mejor forma de proteger los intereses económicos coloniales. Es en este momento cuando se pasa de pelear por ”los derechos como ingleses nacidos libres”, a hacerlo por la libertad americana, entendida como un derecho universal al que se opone la tiranía británica. En marzo del 73, los Comités de Correspondencia se extendieron por todas las colonias, al tiempo que los periódicos hablaban abiertamente de independencia. El 30 de noviembre de ese mismo año, en Boston, un grupo de colonos dirigidos por Samuel Adams disfrazados de indígenas arrojó al mar un cargamento de té valorado en 10.000 libras.  

John Adams, por entonces un joven abogado, proclamó: ‘’Es la acción más magnífica de todas. Esta destrucción del té es tan osada, es tan atrevida, tan firme, intrépida e inflexible y tendrá unas consecuencias tan importantes y tan duraderas que no puedo menos de considerarla un hito en la historia’’. Efectivamente, el Boston Tea Party, como se conoce a este episodio, marcaría un punto de no retorno.

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4. Litografía de Nathaniel Currier (1846), en la que se representa el célebre episodio del Boston Tea Party.

3) La revolución y el inicio del conflicto (1774-1775)

La actitud de los colonos había alcanzado unas cotas de desobediencia inaceptables, y la respuesta de Gran Bretaña no se hizo esperar. En abril de 1774, se promulgaron las Leyes Coercitivas, con el fin de devolver la situación a su cauce natural. Así, se cerró del puerto de Boston, se reformó la constitución de Massachusetts, se modificó la administración de justicia y se estableció la obligatoriedad de abastecer a las tropas británicas.

Las ”Leyes intolerables”, como las llamaron los colonos, fueron la causa inmediata del conflicto. A partir de ese momento, se pasó de la mera protesta a la rebelión abierta. Tuvieron el efecto de unir a todas las colonias en su contestación al poder monárquico y la administración colonial. La revolución, según Aurora Bosch, se inició cuando el pueblo de Massachusetts se resistió a pagar el té y a aceptar la nueva situación de pérdida de sus derechos e instituciones. A las élites de comerciantes, artesanos y gentes de la ciudad se unió ahora el clamor de los agricultores, afectados por el cierre del puerto. Los comités locales procedieron en toda la colonia a la toma del poder, sustituyendo a las autoridades coloniales y procediendo a la organización de milicias.

Las demás colonias decidieron respaldar a Boston, procediendo con el fin de organizar el camino a seguir a la celebración del Primer Congreso Continental en Filadelfia (septiembre de 1774), en el que se reunieron desde representantes de signo radical que perseguían fomentar la unidad americana a elementos más conservadores, que buscaban atemperar la impetuosidad de líderes como Samuel Adams. El Congreso tomó la determinación de boicotear el comercio con Gran Bretaña, prohibiendo tanto las importaciones como las exportaciones. Una vez que el boicot entró en vigor, se ordenó al general Thomas Gage que arrestase a los miembros del Congreso y que incautase las municiones de los colonos. El resultado de esa iniciativa fueron los enfrentamientos de Lexington y Concord (19 de abril). La Guerra de Independencia había comenzado.

4) La lucha por la Independencia (1775-1783)

En mayo de 1775 se reunió el Segundo Congreso Continental, que durante los meses siguientes tomó varias resoluciones de gran relevancia. Entre ellas, cabe destacar cinco: se solicita la ayuda del rey Jorge III, al tiempo que se alzaban en armas; se procede a la emisión de moneda; se decreta la invasión del Canadá, que se saldará en fracaso; se establece un comité para negociar con otros países; y la creación del Ejército Continental. Para liderarlo se nombró, a propuesta de John Adams, al virginiano George Washington, a quien uno de los congresistas definió en los siguientes términos: ”No era un tipo que actuara alocadamente, que despotricara y jurara, sino alguien sobrio, firme, calmado”. Sin embargo, no se declara, por el momento, la independencia, muestra de la diversidad de posiciones que existían entre los asistentes al Congreso.

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5. Representación de la batalla de Bunker Hill, librada el 17 de junio de 1775. Pintura de Howard Pyle, 1897.

En enero de 1776, un británico residente en Norteamérica llamado Thomas Paine publicó un panfleto que alcanzaría una resonancia inaudita. En el Common Sense, que así se llamaba, demanda que la lucha contra Inglaterra debía ser por la independencia inmediata y el establecimiento de una república igualitaria. En primavera de ese año el Congreso encargó la elaboración de una Declaración de Independencia a una comisión formada por Benjamin Franklin, John Adams, Roger Sherman, Robert L. Livingston y Thomas Jefferson, siendo este último el que se encargó de su redacción. Tras eliminarse algunos de sus aspectos más radicales, como abolición gradual de la esclavitud, fue aprobada el 4 de julio de 1776. En el documento se detecta la influencia de Locke, de las ideas de la Ilustración, del radicalismo del Common Sense y de los propios acontecimientos que experimentaban las colonias.

Pero todavía quedaba una guerra por ganar. A priori, la superioridad del ejército británico era evidente con respecto al reducido Ejército continental, poco entrenado y mal aprovisionado. Además, los británicos contaron con el respaldo de la gran mayoría de naciones indias, así como de una parte de los propios colonos. Pero en realidad se encontraron con enormes desventajas: la enorme distancia con respecto a Inglaterra, la inmensidad del territorio a controlar, y el carácter local y fragmentario de la autoridad en Norteamérica. Los británicos se encontraron en las colonias con un tipo de guerra distinto al desarrollado en Europa, aquí no había ningún centro que tomar y que permitiese una rápida resolución del conflicto. De este modo, los británicos buscaron a lo largo de toda la guerra una batalla decisiva que nunca llegó, valiéndoles de poco la conquista de Nueva York (1776) y Filadelfia (1777). Por el contrario, George Washington supo captar la naturaleza de este conflicto. Consciente de su propia debilidad, comprendió que debía plantear la guerra a la defensiva. En septiembre de 1776, declaró ante el Congreso: ”En todas las ocasiones debemos evitar una acción general o arriesgar nada, a menos que nos veamos obligados por una necesidad a la cual no deberíamos vernos obligados”.

La victoria de los colonos en Saratoga en octubre de 1777 marcó un punto de inflexión en la guerra. El resultado de la batalla, convenció a varias potencias europeas que Gran Bretaña no era invencible. Así, al año siguiente, gracias en buena medida a los buenos oficios de Benjamin Franklin, Francia se alió con los colonos y entró en la guerra. En 1779, lo hacía España; y, en 1780, Rusia formó la Liga de la Neutralidad, a la que se unieron Suecia y Dinamarca, cerrando el mar Báltico a los barcos ingleses. Gran Bretaña estaba aislada diplomáticamente. Durante los siguientes años, el teatro de operaciones principal se trasladó desde el norte a las colonias del sur, donde la acción de la milicia se reveló como decisiva. En octubre de 1781, el general Charles Cornwallis se vio obligado a rendirse ante Washington en Yorktown, Virginia. El tratado de París (1783), marcó el fin de las hostilidades. Gran Bretaña reconoció la independencia de los Estados Unidos, cuyo territorio quedó delimitado por la frontera con Canadá al norte, el río Mississippi en el oeste y el paralelo 31 en el sur. España, por su parte, recuperó Florida, pero hubo de renunciar a Gibraltar, que quedó ya definitivamente en manos británicas.

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6. Pintura en la que se muestra un enfrentamiento ocurrido en 1778 en Wyoming entre colonos realistas, acompañados de indios iroqueses, y patriotas. Obra de Alonzo Chappel, 1858.

5) Los olvidados 

La memoria del conflicto tiende con frecuencia a olvidar o prestar poca atención a varios colectivos que participaron en el nacimiento de los Estados Unidos de una u otra forma.

Quizá el grupo con peor fama sea el de los realistas, aquellos colonos que permanecieron fieles a la Corona británica. Se calcula que el 20% de la población colonial adoptó esta postura. De entre ellos, 20.000 combatieron en el ejército británico, mientras que miles de hombres más lo hicieron en las milicias. Al término del conflicto, entre 60.000 y 80.000 marcharon al exilio, siendo sus tierras y propiedades confiscadas y subastadas. Desde el punto de vista sociológico, una gran proporción pertenecía a las clases altas, pero su composición es bastante más compleja. Por ejemplo, fueron muy numerosos en Nueva York, Nueva Jersey y en el sur profundo.

La mayoría de las naciones nativas combatió al lado de la Corona británica, por lo que la independencia de los Estados Unidos no trajo para ellos nada positivo, todo lo contrario. Después de la firma del tratado de París, cuando descubrieron que Gran Bretaña había cedido la soberanía de sus tierras a Estados Unidos, un portavoz de los weas se quejó ante los británicos afirmando que: ”Al esforzarnos por ayudaros, parece que hemos forjado nuestra propia ruina”. Al vencer, los colonos creyeron que habían asumido los derechos de conquista sobre sus tierras, y procedieron a asignarlas unilateralmente. Los indios trataron de defender su tierra, pero de nada sirvió su valor, y en 1794 fueron derrotados por el general Wayne en la batalla de Fallen Timbers.

Unos miles de esclavos negros sirvieron tanto en el ejército continental como en el británico, los cuales les prometieron como contrapartida la libertad. Al terminar el conflicto, muchos de los que combatieron por la Corona acabaron por establecerse en el Canadá o en el Caribe británico. La independencia de los Estados Unidos no trajo consigo la abolición de la esclavitud, sino que incluso se reforzó en el sur profundo. Hay que decir, no obstante, que el impulso anti-esclavista salido de la guerra aumentó el número de negros libres, favoreció su eliminación progresiva en el norte y evitó su exportación a las nuevas zonas incorporadas. En 1810, pese a todo, de los más de 1,3 millones de negros que vivían en Estados Unidos, menos de 200.000 eran libres.

La mujer es la gran olvidada de la historia, y en este caso no iba a ser menos. Sin articulación política, las mujeres participaron en la protesta y en el esfuerzo bélico. Durante el conflicto ejercieron un papel activo que se concretó en varias acciones: sustituyeron a sus maridos al frente de los negocios; muchas participaron de los Círculos de Costura, en los que tejían para el ejército; colaboraron en la recaudación de fondos e incluso sirvieron como espías.

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7. Rendición del general Cornwallis ante las tropas de Washington en Yorktown, Virginia. Obra de John Trumbull, 1820.

Las esposas de algunos hombres influyentes, como Abigail Adams o Eliza Wilkinson, presionaron a sus maridos para que las mujeres no fuesen olvidadas en las leyes de la nueva nación. Sin embargo, nunca exigieron la igualdad política ni el derecho a voto, ni siquiera para las propietarias de tierra, que si lo habían tenido en la época colonial en algunos lugares (la excepción que confirma la regla fue Nueva Jersey, que permitió votar a las no casadas con al menos 50 libras hasta comienzos de la siguiente centuria). Muy por el contrario, la independencia trajo para las mujeres un retroceso desde el punto de vista legal ya que, por ejemplo, se prohibió a las mujeres casadas disponer de sus propiedades. Aurora Bosch afirma que, ”El desarrollo del Capitalismo y la división del trabajo favorecían un concepto de feminidad que relegaba a la mujer a la esfera privada y doméstica”.

6) Epílogo: ¿Revolución?

El lector se habrá percatado de que en varias ocasiones hemos empleado aquí el término ”revolución”, para referirnos al proceso descrito. Y es de esta forma como aparece plasmado en multitud de obras en torno al conflicto y los actos previos al estallido del mismo. Sin embargo, ni la estructura social ni las bases económicas existentes experimentaron cambios significativos con respecto al período anterior. En este sentido, no guarda semejanza con la Revolución Francesa, en la que si se produjeron radicales transformaciones.

A la pregunta de si realmente hubo una revolución norteamericana, Carlos Sixerei Paredes responde con las siguientes palabras, ”Al margen del vocabulario empleado, los acontecimientos que se sucedieron mostraban una realidad de extraordinaria importancia: un grupo de colonias europeas de allende el mar se agrupaban para formar una unidad política y económica que, por primera vez, no tenía un centro de decisión en el Viejo Continente y en el que la productividad no redundaba en el beneficio inmediato de una metrópolis alejada. Y esta emancipación si resultó ser un acontecimiento revolucionario en el siglo XVIII”.

La Constitución de los Estados Unidos de América (1787) marcó el punto de inicio de un proceso cuyo resultado último ha sido la generalización del sistema constitucional como forma de organizar el Estado. La Declaración de Derechos tendría que esperar a su inclusión hasta 1791, año en que se introducen las primeras diez enmiendas en el texto constitucional. El nuevo estado se definía como una República federal, con división de poderes y en la que un tercio de la población tenía derecho a voto, lo que lo convirtió en el sistema más representativo de Occidente.

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8. El general George Washington cruzando el río Delaware. Obra de Emanuel Leutze, 1851.

Bibliografía 

ARTOLA, Miguel; PÉREZ LEDESMA, Manuel (2005), Contemporánea, la historia desde 1776, Madrid: Alianza Editorial.

BOSCH, Aurora (2005), Historia de los Estados Unidos, 1776-1945, Barcelona: Crítica.

SCHECTER, Barnet (2015), ‘’El Congreso Continental y la Declaración de Independencia’’, Desperta Ferro. Historia moderna, nº 15, pp. 6-12.

SIXIREI PAREDES, Carlos (2012), Historia de América. Dende as orixes aos tempos actuais. Tomo 2 (Dende as independencias ata 1920), Vigo: Ir Indo.

WOOD, Gordon S. (2003), La revolución norteamericana, Barcelona: Mondadori.

Créditos de las imágenes   

Imagen 1:

http://www.history.com/topics/american-revolution/american-revolution-history/pictures/american-revolution-continental-congress/by-jean-leon-gerome-ferris-3

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https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Bunker_Hill

Imagen 6:

https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Wyoming

Imagen 7:

https://en.wikipedia.org/wiki/Siege_of_Yorktown

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https://en.wikipedia.org/wiki/American_Revolutionary_War