Hollywood se va a la guerra

 

Para ganar esta guerra, es preciso, ante todo, conquistar la mente de todos los hombres.  George C. Marshall (1880-1959). Jefe del Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos de América durante la Segunda Guerra Mundial.

El cine y el arte en general, como productos de la acción del hombre que son, no permanecen nunca ajenos a los cambios sufridos por las sociedades que los crearon. Así, el cine estadounidense realizado entre los años 1939-1945, sólo puede entenderse en el contexto propiciado por la Segunda Guerra Mundial. Efectivamente, Hollywood no permaneció al margen del conflicto, sino que hubo de participar del esfuerzo bélico de su país. Además, la guerra vino a condicionar en muchos sentidos su normal funcionamiento, como tendremos la ocasión de ver.

Coro Rubio, explica que una película es siempre el resultado de una determinada lectura de los acontecimientos que se quieren narrar, condicionada por una perspectiva específica. Más aún, en la medida en que la narración fílmica está creada con el fin de ser vista por muchas personas, ejerce un papel de transmisión de códigos culturales, de instrumento informal de socialización de los mismos y de conformación de la memoria colectiva.

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1. Buster Keaton (1895-1996).

Hollywood durante el aislacionismo (1939-1941)

En 1930, noventa millones de norteamericanos iban al cine, al menos, una vez por semana. En los años de depresión económica que marcaron la década, el cine se convirtió en una válvula de escape y en un mecanismo de evasión para una sociedad hastiada de la crisis. Al mismo tiempo que Europa iba cayendo presa de diversos regímenes autoritarios; Hollywood vivía una época dorada de la mano de directores como Charles Chaplin, Frank Capra, Fritz Lang, John Ford o Ernst Lubitsch, por citar sólo unos pocos.

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2. Fritz Lang, el director alemán más prestigioso del momento, llegó a Estados Unidos después del ascenso de Hitler al poder.

La llegada de Hitler al poder en 1933, será la causa de la marcha de muchos profesionales del cine a los Estados Unidos. Mientras que las potencias europeas occidentales tratan de mantener apaciguado al dictador alemán, los inmigrantes europeos estarán al frente de la lucha antinazi en los Estados Unidos, apoyada en California por una importante colonia de intelectuales alemanes. Así, desde 1939 se producen películas para denunciar el peligro nazi: Confesiones de un espía nazi (Anatole Litvak, 1939), será el primer film claramente belicista con el III Reich; Tormenta mortal (Frank Borzage, 1940), será la obra que haga que Goebbels, Ministro de Propaganda de Hitler, prohíba el cine norteamericano en Alemania y en todo el territorio ocupado por los ejércitos nazis. El resultado es que, para finales de 1940, a excepción de Suiza, Suecia y Portugal, el cine estadounidense está prohibido en prácticamente toda la Europa continental. Esa pérdida de mercado acarrea unas pérdidas de 2,5 millones de dólares al año. En este sentido, la imagen tradicional de Hollywood en la II Guerra Mundial –actrices animando a las tropas, actores con uniformes de gala, directores encargándose de documentales o las tómbolas organizadas por comités de apoyo para la recaudación de fondos-, encierran una realidad no siempre tan generosa y mucho más matizable y contradictoria.

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3. Tormenta mortal (Frank Borzage, 1940).

En cualquier caso, esta postura incomoda a un establishment político, que en su gran mayoría, aboga por el aislacionismo. Un posicionamiento que, por otro lado, también comparte la mayoría de la población estadounidense: si bien el 84% desea una victoria aliada, el 96% de los ciudadanos comparte la política propugnada desde Washington. Una llamada inequívoca a la intervención estadounidense la encontramos en El sargento York (Howard Hawks, 1941), en la que Gary Cooper interpreta a un cuáquero con grandes cualidades para el tiro; fiel al pacifismo de su fe, se niega a coger las armas cuando es movilizado para ir a combatir a Francia pero, una vez allí, se da cuenta de la maldad del enemigo alemán y emplea su puntería para acabar con él.

Esta preocupación, manifestada por la mayoría aislacionista del Congreso, entre la cual había no pocos partidarios públicos del Eje y de su política racista, se traducirá en la creación de la Comisión Clark-Nye (1941), cuyo objeto era investigar la propaganda aliada, el denominado ‘’antifascismo prematuro’’, para determinar si Hollywood contravenía la política de neutralidad adoptada por el Congreso. Se examinaron un total de 48 películas, entre ellas Enviado especial (A. Hitchcock, 1940) o El Gran Dictador (Charles Chaplin, 1940).

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4. El Gran Dictador (Charles Chaplin, 1940)

La entrada en la guerra y la creación de la OWI (a partir de 1941)

El 7 de diciembre de 1941, Japón ataca la base de Pearl Harbor, provocando la inmediata entrada de Estados Unidos en la guerra. El inicio del conflicto supone no sólo la movilización de hombres y materiales para el frente, sino también, el incremento del esfuerzo propagandístico que el gobierno de Roosevelt ya venía realizando los años anteriores. Con el fin de defender los postulados democráticos por los que se abogaba en el exterior, se creó la OWI (Office of War Information), a partir de la reunión de las diversas agencias federales con deberes de información y propaganda preexistentes (comienzos de 1942).

La alta valoración del cine como máxima estancia creadora de opinión, junto con la radio, se plasma en la creación de la Bureau of Motion Picture, un departamento específico de la OWI, cuyo fin era vigilar la producción en clave ideológica según una ‘’visión liberal y newdealista de cómo debería luchar Hollywood’’. En verano de 1942, se publicó un Manual informativo del gobierno para la industria cinematográfica. Este manual vino a completarse con una serie de puntos que no se debían mostrar en los films, como por ejemplo, los aspectos negativos de la sociedad norteamericana –pobreza, gangsterismo, racismo- o violaciones de las restricciones bélicas –racionamiento-.

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5. Escena correspondiente a Ser o no ser (Ernst Lubitsch, 1942).

Uno de los temas que más preocupaba a la OWI era el racismo antiasiático presente en algunas películas. Así, films como Little Tokyio, USA (O. Brower, 1942) o Air Force (Howard Hawks, 1943) insistían en la idea del nipoamericano como potencial amenaza. En la primera, un policía descubre una trama de espías japoneses que pretende realizar sabotajes en California. En la cinta, además de mostrarse a la colonia nipoamericana como traidora, se da un hecho que debió de dejar perplejos a los supervisores de la OWI. Ante la imposibilidad de rodar en el gueto japonés, vacío por culpa de la deportación masiva de sus habitantes, se optó por rodar en Chinatown, sin importar que los carteles presentes en los encuadres estuviesen escritos en chino.

Esta animadversión hacia la raza asiática impregnaba amplias capas de la sociedad estadounidense, tal y cómo ponen en evidencia los siguientes datos: un estudio financiado por la OWI demostró que el 73% de los ciudadanos estadounidenses creían que los japoneses eran traidores, un 62% arteros y un 55% crueles. En 1945, terminada la contienda, un 22% de los estadounidenses se lamentaban de que no se hubiesen arrojado más bombas atómicas sobre Japón. Lo cierto es que el contexto social que reinaba en Estados Unidos durante los años en que transcurrió el conflicto distaba mucho de ser idílico: los judíos vieron como se reducía al 5% el máximo de alumnos hebreos permitidos por aula en las universidades de la exclusiva Ivy League; la minoría negra realizó varias revueltas como consecuencia de de la explotación a la que eran sometidos en las fábricas; por último, también hubo campañas contra los pachucos, los mexicoamericanos, a los que se veía con recelo.

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6. Marlene Dietrich (1901-1992) firma autógrafos a un grupo de combatientes.

Hollywood en guerra 

Hollywood no se libró de las restricciones propias de un tiempo de guerra: en octubre de 1942, 2700 de sus profesionales estaban integrados en algún cuerpo de las fuerzas militares (12% del personal laboral); la producción media de películas descendió un 25% (de 533 en 1942 a 377 en 1945); además, los gastos destinados a la compra de materiales para la construcción de escenarios no debía alcanzar los 5.000 dólares. Esto último provocó que directores tan poco proclives al rodaje en exteriores se atrevieran a salir fuera del estudio, buen ejemplo de lo cual es La sombra de una duda (Alfred Hitchcock, 1943).

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7. La actriz Hedi Lamarr (1914-2000) con un grupo de soldados.

Por otro lado, su contribución fue más que destacable. Además de otras muchas medidas, entre diciembre de 1942 y agosto de 1943, se ofrecieron más de 14.000 espectáculos por parte de artistas, en muchos casos a soldados, aunque no siempre. La actriz Hedy Lamarr vendió 17 millones de dólares en bonos en un solo día; un beso de Lana Turner se cotizaba a 50.000 dólares; Dorothy Lamour recaudó un total de 350 millones. El espectáculo más famoso fue la ”Caravana de Hollywood por la victoria”, organizada por el británico Bob Hope e integrada por James Cagney, Groucho Marx, Cary Grant o Claudette Colbert. Entre 1942-1943, recorrieron Estados Unidos, Reino Unido y Sicilia.

La cantidad de películas en las que la guerra estaba presente, tanto de forma directa como de telón de fondo, es enorme. Un ejemplo de las del segundo tipo es el clásico Casablanca, melodrama con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman (Michael Curtiz, 1942). Los frentes de batalla fueron también profusamente retratados: Billy Wilder mostró los combates en los desiertos del norte de África con Cinco tumbas al Cairo (1943); la guerra en el Pacífico quedó ampliamente tratada con obras como Por el valle de las sombras (Cecil B. DeMille, 1944), Objetivo: Birmania (Raoul Walsh, 1945) o No eran imprescindibles (John Ford, 1945); la primera aproximación al frente europeo llegó de la mano de También somos seres humanos (William Wellman, 1945), basada en los relatos de Ernie Pyle, corresponsal de guerra fallecido en Iwo Jima.

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8. La actriz Carole Lombard (1908-1942), esposa de Clarke Gable, en una venta de bonos.

El cine bélico debía atenerse a las pautas impuestas por el Manual. El grupo, el pelotón o la escuadrilla son caracterizados de forma que prevalezcan los rasgos democráticos, ofreciéndose una imagen en la que las minorías étnicas son tratadas con respeto y en que las tensiones sociales parecen no existir. Ello no quita que cada grupo étnico responda a un estereotipo preexistente: el italoamericano como latinlover, el irlandés que bebe a raudales, el judío que se queja demasiado, el desencantado de Brooklyn y el ingenuo rural de Iowa son figuras frecuentes. Además, el cine debe mostrar que Estados Unidos no está solo en la lucha: franceses,británicos, filipinos o chinos también tienen su lugar en estas películas.

Caso especial lo constituye el denominado cine pro-soviético, que será con posterioridad esgrimido como causus belli contra la industria durante el McCarthyismo. Estas películas, que mostraban simpatía por el nuevo aliado soviético, venían a corregir la imagen caricaturesca que Hollywood había mostrado de la vida en la Unión Soviética y del comunismo en general. Entre estas películas, de número escaso por otro lado, cabe destacar Misión en Moscú (Michael Curtiz, 1943), producción Warner en la que se muestra a un paternal Stalin ofreciendo los puntos de vista de su régimen sobre la guerra. En ese contexto de relativo acercamiento, se entiende también el frustrado intento de colaboración entre Orson Welles y Serguéi Eisenstein para adaptar Guerra y Paz, el clásico de Tolstói, con música de Prokófiev. El proyecto, en el que el norteamericano habría desempeñado los roles de actor, productor y co-director, pasó a engrosar la lista del cine que nunca llegó a existir.

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9. Cartel de Misión en Moscú (Michael Curtiz, 1943).

En este cine también se construye una imagen del ”otro”, en la que alemanes y japoneses aparecen como colaboradores de Hitler y Hiro-Hito respectivamente. Los enemigos son representados mediante unos estereotipos que tienen como función generar una reacción instantánea de aversión en el espectador. Los japoneses, sin duda como consecuencia de la herida abierta en Pearl Harbor, son los peor parados: torturadores natos, crueles, traicioneros… Los japoneses son presentados como una masa uniforme e indistinguible que emite extraños sonidos y se desliza por la selva, esperando el momento oportuno para asestar la puñalada. Por su lado, los alemanes no aparecen con tanta frecuencia y, cuando lo hacen, se les muestra menos traicioneros que a los japoneses, pero igualmente brutales.

El cine documental 

Junto a esas estampas de actores como James Stewart o Clark Gable vistiendo uniforme, una de las imágenes más presentes en el saber popular es la de directores movilizados, tales como John Ford o Frank Capra. Es impensable referirse a Hollywood durante la II Guerra Mundial sin hacer alusión a la pródiga producción de documentales bélicos.  Aquí haremos mención solo a unos pocos.

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10. El director estadounidense de origen italiano, Frank Capra (1897-1991).

El exitoso Frank Capra, realizó la serie Why We Fight, con el fin de combatir las posturas aislacionistas que imperaban en la opinión pública estadounidense. A partir del montaje conjunto de noticiarios, documentales y filmes; Capra traza una obra de instrucción ideológica capaz de simplificar los objetivos de la guerra y aclarar los hechos que han llevado a su estallido, describiendo a sí mismo los caracteres de los aliados y de los enemigos. Aunque estaba incluida en el adiestramiento obligatorio, también se proyectó en salas comerciales o en los países liberados del dominio nazi. Si bien tuvo un importante éxito propagandístico, en conjunto adolece de una interpretación demasiado simplista de la guerra, así como de ocultar los problemas de la sociedad norteamericana, tales como el racismo o la desigualdad. John Ford, movilizado en los Servicios Estratégicos, rodó, entre otros, un documental sobre la profilaxis sexual (Sex Hygiene, 1941), y realizó varios documentales en los que la guerra naval ostentaba un papel central, caso de La batalla de Midway (1942)Walt Disney, entonces un productor independiente, es el primero en movilizarse para preparar materiales de adiestramiento y dibujos animados de propaganda antinazi, como El rostro del Führer (J. Kinney, 1942).

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11. Momento perteneciente a The Battle of San Pietro.

Conclusión 

Si de todo lo dicho podemos extraer una conclusión, ésta es que el cine no puede valorarse como una pieza aislada, sino que debe ser valorado en función de su contexto, de su tiempo. Así, una película, como producto de la acción del hombre, refleja, en mayor o menor medida, a la sociedad que la vio nacer.

Por otro lado, si bien es cierto que Hollywood realizó un gran esfuerzo a lo largo de la II Guerra Mundial, no lo es menos el hecho de que no se hizo de una forma tan desinteresada o idealista como podría pensarse. De igual forma, no debemos olvidar el alto interés propagandístico que residía en la creación de muchas obras de estos años, las cuales despojaban al enemigo de toda virtud y, a la vez, enmascaraban todos los males de una sociedad estadounidense en la que el racismo y la desigualdad eran realidades muy presentes.  

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12. Cartel de El rostro del Führer (J. Kinney, 1942). Se llevó la estatuilla en la categoría de mejor cortometraje de animación.

Bibliografía

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RUBIO POBES, Coro (2010), ‘’Presentación. El imaginario estadounidense a través del cine’’ en RUBIO POBES, Coro –ed.- La Historia a través del cine: Estados Unidos: una mirada a su imaginario colectivo, Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco, Bilbao. pp. 11-18.

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Créditos de las imágenes  

1.  http://2009and-scene.blogspot.com.es/2011_11_01_archive.html

2. http://3.bp.blogspot.com/-2gd2dT0ZEpg/U6QCq0cZjjI/AAAAAAAAKiY/XWVok1BcoOI/s1600/Fritz+Lang.jpg

3. http://www.filmaffinity.com/es/film286836.html

4. http://www.efeeme.com/el-cine-que-hay-que-ver-el-gran-dictador-charles-chaplin-1940/

5.http://comolohariawilder.blogspot.com.es/2013/05/ser-o-no-ser-1942-el-toque-lubitsch-y.html

6. https://unaofertaquenorechazaras.files.wordpress.com/2015/02/marlene-dietrich.jpg

7. https://unaofertaquenorechazaras.files.wordpress.com/2015/02/hedy-lamarr.jpg

8.http://classichollywoodcentral.com/wp-content/uploads/2015/09/Carole-Lombard-war-bond-rally.jpg

9. http://www.filmaffinity.com/es/film972751.html

10.https://unaofertaquenorechazaras.files.wordpress.com/2015/02/140317_r24711-1200.jpg

11. http://tvtropes.org/pmwiki/pmwiki.php/Film/TheBattleOfSanPietro

12. http://www.filmaffinity.com/es/film134949.html