Breve Historia del clarinete en el Jazz

Martiño Malleiro Díaz

A pesar de su intermitente predominancia atendiendo al avance de los estilos, el clarinete ha estado presente en la historia del Jazz desde principios del siglo XX. El JAZZ, como género musical, surgió y evolucionó a partir de las músicas que interpretaban los esclavos, mayoritariamente de procedencia africana, en el sur de Estados Unidos. La raza negra, oprimida, apenas disponía de instrumentos musicales; sin embargo, su necesidad de expresión artística dio lugar a una confluencia de estilos. Los ritmos y melodías africanas siempre asociados al trabajo o a rituales, se combinaron con armonías y formas europeas. El afán de cristianización de la raza dominante obligaba a los esclavos a cantar himnos y salmos que, africanizados, dieron lugar a estilos primigenios como el Blues. Con el Fin de la Guerra de Secesión en el año 1865 terminó la esclavitud y los negros pudieron tocar instrumentos musicales con absoluta libertad.

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En NEW ORLEANS, los músicos que antes eran esclavos se incorporaron paulatinamente a las bandas militares. La música que surge es la propia de estas agrupaciones, pero combinada con la interpretada de forma folclórica (hablamos del Blues o del Ragtime). Todo ello dió origen a pequeñas bandas formadas por cinco o seis músicos en las que la trompeta, el trombón y el clarinete interpretaban y ornamentaban la línea melódica principal. En 1917, la banda Original Dixieland Jazz Band, formada por cinco instrumentistas (corneta, clarinete, trombón, piano y batería), llevaría a cabo las primeras grabaciones de música jazz. El sonido de Larry Shields (1893-1953), clarinetista de la ODJB, fue el primer sonido de clarinete en ser grabado dentro del género. Sin embargo, antes de las primeras grabaciones, ya existían afamados clarinetistas como Sidney Bechet (1897-1959) con tour incluído por Europa en 1918. Los tres grandes clarinetistas de Nueva Orleans: Johnny Dodds (1892-1940), Sidney Bechet y Jimmie Noone (1895-1944), cuya relevancia se sitúa en la década de los años 20, son considerados la segunda generación de clarinetistas que aprendieron o fueron influenciados por intérpretes como Lorenzo Tio (1893-1933), Alphonse Picou (1878-1961) y George Baquet (1883-1949). Además, en la segunda mitad de la década de los 20 realizaron grabaciones otros tres intérpretes, continuando con la tradición: Albert Nicholas (1900-73), Omer Simeon (1902-59) y Barney Bigard (1906-80).

Así pues, existieron tres generaciones de clarinetistas en Nueva Orleans que, observando con cierta amplitud, fueron el preludio de la Era del SWING. Durante la década de los treinta el Jazz se convirtió en la música comercial de la mano de instrumentistas virtuosos como Benny Goodman (1909-86), El Rey del Swing. El sonido de Goodman y su banda fue la referencia de moda del momento y supuso un gran éxito discográfico. Pudo captar la atención del público gracias a su gran expresividad, su prodigiosa técnica y su elegante y brillante estilo con el clarinete que permaneció al margen de las sutilezas armónicas y complejidades rítmicas del jazz moderno. Otro afamado intérprete fue Artie Shaw (1910-2004), quien exploraba sonoridades un tanto más exóticas y menos convencionales que las de Goodman. Otros seguidores de la corriente del Swing fueron Jimmy Dorsey, Woody Herman, Jimmy Hamilton, Buster Bailey y Edmond Hall.

Buddy DeFranco

Durante los años cuarenta el clarinete inició una cuesta abajo, comenzó a desaparecer de la escena musical eclipsado por la importancia del saxofón. En este momento surge en escena la figura de Charlie Parker (1920-1955), el cual se postulará como uno de los principales iniciadores del BEBOP, estilo que rompe con el Swing y sustituye las melodías de los años treinta por un tratamiento armónico y rítmico más complejo (hablamos de improvisaciones veloces y repletas de notas). Buddy DeFranco (1923-2014) fue el principal clarinetista precursor de este estilo; cumpliría un rol idéntico que Charlie Parker respecto al saxofón, destacando por su técnica y originalidad. Improvisaba de forma nítida, con un completo entendimiento del lenguaje armónico del Bebop. Jimmy Giuffre, en contraposición a Buddy DeFranco, desarrolló un sonido más cálido. Al comienzo de su carrera tocaba casi exclusivamente en el registro grave del instrumento, debido probablemente a una deficiencia técnica. Este hecho adquirió un acento estilístico que situó a Giuffre como referente del Cool Jazz junto con, la breve pero intensa, aportación del saxofonista Lester Young (tocó el clarinete al principio de su carrera). Una vez depurada su técnica, Giuffre destacaría a partir de los años setenta como un músico sensible de Free Jazz. Después de la segunda guerra mundial se produjo una vuelta al jazz tradicional, abriendo una nueva puerta al clarinete de la mano de músicos como George Lewis (1900-68), Monty Sunshine (1928-2010) y Acker Bilk (1929-2014).

Eric Dolphy

Durante la década de 1960 se produce una fragmentación y ramificación del jazz en diversos estilos como el SOUL JAZZ, el JAZZ MODAL y el FREE JAZZ, en los cuales el clarinete continúa sin encajar en la paleta sonora saxofonizada del jazz moderno.

Músicos como el alemán Rolf Kühn y el norteamericano Tony Scott trataron de devolverle la posición de la que no gozaba, sin embargo fue el clarinetista Eric Dolphy quien consiguió renovar y revivir el clarinete. Eric Dolphy (1928-1964) fue el primer músico de jazz en poner en valor los instrumentos graves de la familia del clarinete, tocando con grandes intérpretes como Charles Mingus y John Coltrane. Su estilo exuberante, cercano al Free Jazz, abrió paso a otros músicos que también exploraron las sonoridades del clarinete bajo como: los estadounidenses Anthony Braxton, David Murray y Hamiet Bluiett; o los europeos John Surman, Gunter Hampel, Bernar Konard, Wollie Kaiser y Gianluigi Trovesi. La mayoría de ellos no se dedicaba al clarinete exclusivamente, sino que tocaban otros instrumentos (principalmente el saxofón). Entre los estadounidenses destaca el proyecto realizado por Bluiett, The Clarinet Family (1984), una de las mayores concentraciones clarinetísticas sobre la historia del instrumento en el Jazz: ocho clarinetistas y una sección rítmica que reflejan la historia del clarinete desde Nueva Orleans hasta el Free Jazz.

Además de los anteriores, existen tres destacados intérpretes francófonos que a partir de los años setenta se expresaron con plenitud mediante el clarinete bajo, siendo éste un instrumento clave para comprender su trayectoria: hablamos de Michel Pilz, Michel Portal y Louis Sclavis. En el año 1987, se grava un trabajo llamado The Clarinet Submit con características similares a las del proyecto de Bluiett. En este caso son Jimmy Hamilton, Alvin Batiste, John Carter y David Murray, los encargados de mostrar la variedad estilística del clarinete en el jazz.

Es importante no olvidarse del clarinete soprano, campo en el que destaca especialmente Eddie Daniels (1941) durante los años ochenta. En un principio se inició como saxofonista pero desde 1985 mantiene al clarinete como instrumento principal. Daniels continúa la concepción de Buddy DeFranco sobre el Bop, con especial referencia a la música de Charlie Parker. Otro clarinetista que no podría faltar en este compendio es Paquito D’Rivera, quien también desarrollaría su carrera discográfica a partir de los años ochenta. De origen cubano, es uno de los principales representantes del Jazz Latino. Durante la década de los noventa, destacan otros clarinetistas como: Don Byron (conjuga elementos del Klezmer y la música Rastafari), Marty Ehrlich, Theo Jorgensmann y John Carter.Paquito

A lo largo de la historia del Jazz la estructura básica del clarinete apenas cambió, sin embargo existieron diversas tendencias. Los primeros clarinetistas de Nueva Orleans preferían mecanismos simples como los sistemas Muller o Albert. No obstante, la mayoría de los intérpretes utilizaron el sistema Boehm. Los diferentes tipos de agujereado (ubicación y tamaño de los agujeros) junto con las diferencias en el taladro entre un instrumento y otro, así como la variedad de combinaciones entre la boquilla, la abrazadera y la caña, otorgaron al intérprete de jazz la posibilidad de conformar un timbre y un color propio y distintivo. A pesar de ser habituales los clarinetes en La y en Do a principios del siglo XX, el clarinete mas común fue el afinado en Sib.

Contemplando la historia y la evolución del clarinete en el Jazz, no sería escandaloso afirmar que su trascendencia como instrumento ha sido importantísima (sobre todo en la etapa iniciática del estilo). Tampoco sería descabellado afirmar que ha vivido su época de mayor esplendor en la década de los treinta gracias al trabajo de Benny Goodman. No obstante, a mediados de los cuarenta el clarinete se vería anticuado, inexpresivo, con poco volumen, falto de continuidad entre los registros y difícil de tocar en tempos rápidos. Sin ser un vehículo de grandes innovaciones, continuó su camino en el Jazz. La amplificación significó la ausencia de un problema de volumen, por lo que las conexiones clásicas del instrumento dejaron de ser un desincentivo para su uso.

Benny-Goodman

BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS

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