Los McDonagh, humor negro y violencia en Irlanda

Hace ya bastantes años, un crítico cuyo nombre he olvidado, hablando sobre una película que no recuerdo, decía que ‘’su mayor virtud está en atreverse en tiempos de timidez’’. Esta timidez se refiere al hecho de que cada vez se hace más acusada la falta de originalidad del cine reciente. Prueba de lo anterior, es que las grandes productoras de Hollywood nos inundan cada año con varios remakes, reboots, secuelas, precuelas y demás entes extraños. Para demostrar ésto basta con ver unos cuantos de los estrenos en lo que va de 2015: Jurassic World (cuarta entrega de la franquicia iniciada por Steven Spielberg en 1993), Mad Max: Furia en la carretera (también la número cuatro de la saga iniciada por George Miller en 1979), Poltergeist (remake de la película homónima de 1982), Terminator Génesis (la quinta sobre el universo iniciado por James Cameron en 1984) o Misión Imposible (Brian de Palma dirigió la primera en 1996). Es por ello, que muchos apuntan que el mejor cine estadounidense se ha ”refugiado” ahora en las series de televisión (muchas de ellas producidas por la HBO o Showtime), o bien en esa fábrica de maravillas que es Pixar.

calvary_2

Dicho lo anterior, ¿hay menos talento, o menos ideas, ahora que hace 20 años? Cuestión compleja que no será tratada en este artículo. Lo que si podemos decir, es que quizá debamos desviar nuestra mirada de Estados Unidos y fijarla en otras latitudes. Una de las premisas sobre las que se asienta Noitábrega es ofrecer contenidos novedosos, frescos y acercarlos al lector de una forma que despierte su curiosidad. Lo que os proponemos en esta ocasión es un repaso a la obra de dos directores que vienen pisando fuerte en los últimos años, y que sin duda no dejan a nadie indiferente con la acidez e incorreción de su cine. Hablo, como no, de los hermanos John Michael & Martin McDonagh.

Nuestros dos protagonistas nacen en el Londres de finales de la década de los 60: el mayor, John, lo hace en 1966; mientras que Martin viene al mundo en 1970. Aunque nacidos en Inglaterra, los hermanos son hijos de un matrimonio irlandés que llega por motivos laborales a la capital del Reino Unido. Irlanda estará muy presente en la vida de ambos, ya que veranean en la isla y se identifican rápidamente con la tierra y con sus gentes, por lo que ambos reconocen sentirse, ante todo, irlandeses. Desde muy pronto comienzan a sentir curiosidad por el mundo del séptimo arte: las películas de los años 30 y 40, el cine de Preston Sturges, las comedias y el cine negro de Warner Brothers, de Humphrey Bogart; llamarían pronto su atención.

Martin McDonagh

Mucho antes de hacer su entrada en el mundo del cine, ya era un dramaturgo de gran éxito con reconocimiento internacional. Su obra teatral, incluida dentro del estilo del teatro de la crueldad (in-yer-face), destaca por el aspecto violento y el carácter grotesco de sus composiciones (aspectos que luego caracterizarán también sus películas).
Su primera incursión como director de cine la realizaría mediante un cortometraje, Six Shooter (2004). Se observan aquí varios de los elementos que caracterizarán sus películas: el humor negro, la agilidad de los diálogos o ese ritmo vertiginosos. También se tratan temas a los que se aproximará más tarde; tales como la moralidad humana, o las frustraciones que acompañan al hombre. Six Shooter obtendría un gran éxito de crítica, alzándose con el premio Oscar en la categoría de mejor cortometraje.
 

Escondidos en Brujas (In Bruges, 2008)

Ésa va por John Lennon, ¡yanqui de mierda!
Ray (Colin Farrell) y Ken (Brendan Gleeson), son dos asesinos a sueldo que tras fracasar en una misión son enviados por su jefe, Harry (Ralph Fiennes), a Brujas hasta que se calmen las cosas. Bajo esta premisa se asienta una historia que tiene como tema principal la redención y, en sentido último, el perdón (incluyendo la capacidad de perdonarse a uno mismo). La causa por la que llegan a la ciudad belga es que durante ese ‘’trabajo’’, Ray mata accidentalmente a un niño, lo que causa en él un fuerte trauma que le lleva a tener impulsos suicidas.

Ambos personajes difieren tanto en su manera de ser como en su actitud respecto a su exilio temporal. Ray es un recién llegado al negocio, que detesta Brujas, siendo los únicos elementos de ésta que le llaman la atención las mujeres y la cerveza. Ken, es un veterano que ha sabido llevar sobre su conciencia el hecho de haber acabado con la vida de varias personas. Su actitud es diametralmente opuesta a la de su compinche, ya que se enamora rápidamente de la ciudad y se muestra interesado por todo lo relacionado con su historia y con el arte. El personaje que completa el triángulo es Harry, un jefe mafioso que pese a su falta de escrúpulos tiene unos principios fuertemente asentados, a los que se mantendrá fiel pase a lo que pase.

Brujas1

Como decíamos, el tema principal de la película es la redención. El personaje interpretado por Farrell, corroído por la culpa, ha perdido el ansia de vivir y tan sólo desea que la muerte le llegue de la forma más inmediata posible, incluso si es por su propia mano. Será el amor, personificado en Chloe (Clémence Poésy), lo único que sea capaz de aliviar su carga y devolver las ganas de vivir en una Brujas que se ha convertido para él en el mismo purgatorio.

Brujas se convierte por su parte en un personaje más de la película. La excelente fotografía sabe explotar al máximo la belleza de la Brujas gótica. Esta estética complementada con la banda sonora ayuda a dotar a la película de un aroma casi mágico, como una especie de fábula en la que nos hallamos tan atrapados como sus protagonistas.

Este contexto aparentemente trágico se complementa con un humor negro que es característico de McDonagh. Enanos racistas, putas emigrantes, desprecio hacia lo estadounidense y un uso particular y atrevido de la violencia ayudan a la película a convertirse en una experiencia recomendable en todos los sentidos; haciéndola sorprendente, innovadora y sincera al mismo tiempo. Tanto Gleeson como Fiennes nos ofrecen estupendas interpretaciones que ayudan a dotar de matices a sus respectivos personajes; pero es un contenido Colin Farrell el que lleva a cabo la mejor interpretación de su carrera, y que le valió el Globo de oro a mejor actor en la categoría de comedia o musical.

Bons Baisers de Bruges In Bruges (2008) UK, Belgium Clémence Poésy, Colin Farrell Director: Martin McDonagh

Siete Psicópatas (Seven Psicopaths, 2012)

No tengo un problema con la bebida… Sólo me gusta beber.
¡Claro que sí Martin! Uno, eres guionista; dos, eres irlandés. Forma parte de tu legado, estás jodido.

Martin McDonagh terminó el guión de la que a la postre sería su segunda película casi al mismo tiempo que el de Escondidos en Brujas. Decidió realizar primero ésta a causa de que hasta ese momento su experiencia como cineasta se reducía a un cortometraje, y mientras que en Escondidos en Brujas nos encontramos a tan sólo unos pocos personajes y un aire teatral que impregna la película; aquí hallamos una historia con muchos más personajes y más exteriores.

seven-psychopaths4

Nuestro protagonista es Martin (Colin Farrell), un guionista de Hollywood que lleva tiempo sin cosechar un éxito importante. La mala relación con su novia, un alcoholismo que no acaba de reconocer, y sus dificultades para desarrollar su nueva historia, son los elementos que definen a un personaje que sirve como guía al espectador. A su lado encontramos a su amigo Billy (Sam Rockwell), un peculiar actor que constituye el personaje clave en toda la enrevesada historia. A su vez, es amigo de Hans (Christopher Walken), con el cual tienen un negocio de secuestro de perros con el que tratan de pagar los cuidados de la mujer de Hans, enferma de cáncer. El problema viene cuando roban el perro de uno de los hombres más peligrosos de la ciudad, el mafioso Charlie (Woody Harrelson), dispuesto a todo por recuperar a su mascota.

A lo largo de toda la película McDonagh nos ofrece una sátira del mundo de Hollywood, y más concretamente del ”tópico” como enemigo siempre presente. Un ejemplo es que el protagonista trata de escribir una película que no acabe con un tiroteo en el que acaban la mitad muertos. Pese a ello, McDonagh incurre conscientemente en varios de esos tópicos, aunque siempre dándoles un giro de tuerca.

La violencia y el humor negro siguen estando muy presentes en una película que es en realidad un McDonagh pasándolo en grande modificando a su gusto ese cine de gángsteres del que siempre fue un asiduo espectador. Si bien carece de la profundidad argumental, de la sutileza y de la belleza de su predecesora; Siete Psicópatas se revela como una película que revela el ingenio de su autor y lo confirma como un realizador a tener en cuenta.

hero_EB20121010REVIEWS121019997AR

John Michael McDonagh

En una entrevista, John Michael McDonagh comentaba que había trabajado durante bastantes años como guionista antes de saltar a la dirección, siendo esta labor a la vez bien remunerada y frustrante. Así, cuando tuvo listo el libreto de El Irlandés, una de sus condiciones era que él mismo la dirigiría. Previamente, cabe mencionar al menos a The Second Death, un cortometraje en el cual su protagonista oye una voz misteriosa mientras está en la carretera y sabe que está condenado.

El Irlandés (The Guard, 2011)
Soy irlandés, creía que el racismo era parte de nuestra cultura.

Gerry Boyle (Brendan Gleeson), es un sargento de policía poco convencional que se ve obligado a colaborar con el FBI en un caso de tráfico de drogas. En la investigación del caso, nuestro protagonista tendrá que entenderse con el agente Wendell Everett (Don Cheadle), que es enviado desde Estados Unidos para coordinar la operación.

foto-el-irlandes-8-825

El Irlandés es una comedia negra en la que su protagonista ejerce una atracción inmediata. Gerry Boyle es un policía fuera de lo común: consumidor ocasional de drogas y putero frecuente, es también un hombre honrado e inteligente. Al igual que el humor de la película, es un personaje políticamente incorrecto, que tiende a hacer chistes relacionados con temas racistas en las situaciones más inapropiadas. Es, además, una Buddy Film, tanto en cuanto la relación entre Boyle y Everett constituye uno de los puntales sobre los que avanza la trama. Las diferencias entre las distintas formas de ser y el modo de enfocar el trabajo entre ambos provocan un choque que pese a todo no impide que entre ambos nazca un respeto mutuo. Ese humor que comentábamos nos viene también ofrecido por una tríada de narcotraficantes que ejercen el papel de antagonistas; son dos irlandeses y un inglés que discuten sobre Nietzsche y otros filósofos.

El film se caracteriza además por tener varias capas de lectura; por debajo de la comedia se tratan diversos temas que se encuentran de plena actualidad. Uno de ellos es la corrupción, que ha llegado a ser vista como algo natural, se encuentra tan extendida que llevará a un choque entre el individuo y el conjunto a la hora de hacer lo correcto o lo fácil. También se halla presente, aunque de forma muy velada, una crítica a la homofobia, y que se concreta en el personaje del compañero de Boyle, que oculta tras un matrimonio con una inmigrante su verdadera orientación sexual con el fin de evitarse problemas.

the-guard

Por otro lado, encontramos influencias de los western de John Ford. El propio McDonagh ha reconocido en entrevistas que diversos aspectos de su trabajo se vieron influidos por la figura del realizador norteamericano, como por ejemplo el grabar con muchos personajes dentro del encuadre o una predilección por los planos medios. Este aire a western se viene complementado por una excelente banda sonora (a cargo del grupo Calexico) que recuerda a las compuestas por Ennio Morricone para los spaguetti western de Sergio Leone.

Las verdes tierras de Irlanda sirven como marco perfecto para situar la historia; los ya erosionados cerros y los cielos grisáceos, nos transmiten una sensación de melancolía, de cierta pesadumbre. Nos encontramos también a vecinos que se niegan a responder en inglés a las preguntas de la policía, replicando con su gaélico. Todo ello con la intención de captar el espíritu de la gente irlandesa.

Don-Cheadle-The-Guard-big-pic3

Calvary (2014)
La primera vez que probé el semen tenía siete años. ¿No dice nada?
Una forma impactante de empezar.

Pocas películas empiezan de forma más rotunda y contundente que Calvary. El padre James Lavelle (Brendan Gleeson) se encuentra confesando cuando el interlocutor que tiene a apenas un metro, pero que nos es totalmente desconocido, le dice que lo va a matar dentro de siete días. El individuo en cuestión deja claro que lo hace con un objetivo, y es el llamar la atención sobre los casos de pedofilia que se han dado en la Iglesia de Irlanda, y entre las víctimas de los cuales él forma parte. Va a matarlo no porque Lavelle sea un mal hombre, todo lo contrario: va a matarlo porque es inocente. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa que maten a un mal sacerdote? 

Calvary_031

Ambientada de nuevo en un pueblo de las costas occidentales de Irlanda, el padre Lavelle es un hombre que tras perder a su mujer por una larga enfermedad y caer en las garras del alcoholismo, tiene una vocación que le lleva a ordenarse sacerdote. Entre sus feligreses nos encontramos un buen número de personajes muy bien definidos, cada uno de ellos con su desgarro interno y con una actitud ambivalente hacia la Iglesia y hacia el propio sacerdote. Todos ellos tienen una identidad bien perfilada, desempeñan un rol determinante y ayudan a engrandecer Calvary y a situarla por encima de su predecesora.

Varios son los temas tratados: además de la ya mencionada pedofilia, que lleva a Lavelle a experimentar situaciones poco agradables, encontramos una crítica a la riqueza y preeminencia social de la que todavía goza la Iglesia en Irlanda. La crisis económica actual y la corrupción subyacente son otros dos aspectos muy presentes en la historia. Todo ello provoca que en los personajes se perciba un cierto pesimismo respecto a lo que deparará el futuro. El racismo, lo políticamente correcto y la muerte son otros de los temas reflejados. Pero el eje principal de la película no es otro que el perdón, tanto hacia los demás como hacia uno mismo.
6bd7706ad1ad43160402514de0d7eb2f

Mención aparte merece el extraordinario trabajo de Brendan Gleeson, actor al que hemos nombrado en tres de las cuatro películas que hemos comentado. Veterano intérprete irlandés de 60 años, este robusto individuo que más bien nos cuadraría en cualquier taberna de Dublín nos ofrece aquí su mejor interpretación. Sobrio y contenido, llena de matices a un personaje que quizá no sea tan genial como el de Boyle, pero que desde luego es más sólido y profundo. Sin duda, la sociedad McDonagh-Gleeson es de las mejores del cine actual.

Al igual que ocurría en El irlandés, aquí se refleja de nuevo ese aroma melancólico de Irlanda, a través de las actitudes de sus personajes; de las interminables tierras verdes; de las largas playas frente a un mar que parece llevar al fin del mundo…

Kelly Reilly and Brendan Gleeson in Calvary

Con un ritmo lento, pero seguro, seguiremos al buen sacerdote a través de su particular ciclo de la Pasión, día a día. Drama y comedia, en la forma de un humor más negro que nunca, se entrelazan en la historia hasta desembocar en un final tan romántico como demoledor. El mensaje final, después de tanta desesperación, puede dar una oportunidad a la esperanza… O no. ¿Está la redención, el perdón si se prefiere, al alcance de todos los hombres?