George Orwell y la autobiografía

Hay vida más allá de 1984 y Rebelión en la granja. Ya, son las más reconocidas y aclamadas del autor. Sin embargo, la producción literaria de Eric Arthur Blair, o mejor conocido como George Orwell, es mucho más densa de lo que podemos pensar. Y en esa producción, ajena a sus obras más celebérrimas, realiza una trayectoria mayormente autobiográfica en la cual noveliza su propia vida. Una vida llena de altibajos, trabajos mal pagados, aventuras extranjeras, creación literaria, periodística y ensayística o incluso una guerra. Una vida que supo adaptar perfectamente a sus novelas.

Eric Arthur Blair nació en la India, en una localidad del norte del país cercana a la frontera con Nepal, llamada Motihari en 1903. En ese momento el subcontinente indio pertenecía al Raj Británico, la provincia del imperio que dominaba la región del Indostán y algunas islas del océano Índico. A los tres años, abandona la India y se va a Inglaterra con su madre y hermana, para iniciar su educación en Henley, localidad cercana a Londres. Después conseguiría una beca para una escuela de cierto nivel en Eastbourne al sur de Inglaterra, pero posteriormente pasaría por otras escuelas. Al llegar a la mayoría de edad, Orwell no podía permitirse ir a la universidad, por lo que volvería a la India a alistarse a la policía colonial con la que estuvo 5 años, hasta 1928. Entre 1928 y 1936, Blair vivió en una situación de penuria económica tremenda. Trabajó como maestro de primaria, asistente de una tienda de libros, lavaplatos… trabajos muy poco remunerados, llegando a tener largas temporadas de enfermedad, entre las cuales está la tuberculosis. En 1933, Eric Arthur Blair adoptó el seudónimo de George Orwell.

En 1936 llegó a España, a combatir en la Guerra Civil, en el bando republicano con las brigadas internacionales siendo asignado al POUM (Partido Obrero Unificado Marxista), de ideología trotskista. En España estuvo hasta el 1938, participando en las Jornadas de Mayo de 1937 y en alguna que otra refriega de la contienda, recibiendo un tiro en el cuello en Huesca en 1937. Tras su experiencia en Barcelona, hasta 1938, volvería a Inglaterra, enfermo de tuberculosis. A su vuelta a su país, trabajó haciendo reseñas para libros hasta 1940, cuando “entró” a ser miembro de la Home Guard, un cuerpo voluntario de Gran Bretaña que tenía el objetivo de la defensa del país en el caso de una posible invasión de los nazis. En 1941, trabajó para la BBC, en un trabajo meramente propagandístico, procurando ganar apoyos para los aliados en Asia. Fue quizás su empleo con mayores ingresos, pero sin embargo renunció a ello, comenzando en 1943 a escribir en el Tribune, un diario izquierdista británico. Pasó sus últimos años en Londres, donde moriría por tuberculosis en 1950, enfermedad que había contraído 20 años atrás.

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De la biografía a la autobiografía. De la realidad a la novela. George Orwell basó la mayor parte de sus novelas en sus experiencias vitales. Exceptuando ciertos y contados títulos, algunas de las obras de Orwell se basaron fundamentalmente en narrar sucesos que le acontecieron, siempre adornándolos y cambiando ciertas cosas, pero que en el fondo eran un reflejo de su propia existencia.

Este viaje autobiográfico se inicia con Los días de Birmania, que se trata de la segunda obra y primera novela de George Orwell. Sin embargo, si la ponemos en una línea cronológica de la vida de su autor, tiene que ir de primera. La obra está en cierto modo basada en la experiencia de Orwell como policía colonial en Birmania, desde 1922 a 1927. Durante esos cinco años, Eric Arthur Blair (aún sin el seudónimo), conoció de primera mano la situación dominante del Imperio Británico en la India y como se trataba a la población mayoritaria, los propios nativos, lo cual le produjo un profundo rechazo al colonialismo y al imperio. El propio autor en el reverso de la libro lo reseñaba como la descripción “de la corrupción y la intolerancia del imperio en una sociedad en la que los nativos eran nativos (…) pero gente inferior”. La obra es una profunda crítica al imperialismo y colonialismo, ya no solo británico, sino general, aunque personalizando en el caso de su país.

Los días de Birmania trajo cola. Las editoriales eran reacias a publicar la obra. Y con razón. Tenían miedo de que pudieran ser demandadas por injurias y calumnias del autor al imperio, cosa que al final nunca sucedió. Sin embargo, Orwell tuvo que cambiar ciertos nombres para que no se asemejaran con personajes reales y la primera versión de la obra se publicó en Estados Unidos en 1934, siendo en Gran Bretaña un año después su publicación con los nombres cambiados. En la India o Birmania, la obra no estuvo disponible hasta tiempo después, “curiosamente”. George Orwell comenzó a escribir esta obra tras terminar su servicio de policía en la India y terminándola en 1933.

El viaje autobiográfico marcha hacia Europa de nuevo. Esta vez, hacia su estancia en Londres y en París, trabajando de lo que fuera, pero viviendo en una situación continua de penuria económica. En 1933 publica su primera obra, unas memorias. Su título, Sin blanca en París y Londres (Down and out in Paris and London), que viene a resumir lo que fue su vida desde 1928, cuando vuelve de la India, hasta 1933 momento en el cual publica esta obra. Durante esos cinco años, aún como Eric Arthur Blair, vive en las dos capitales, trabajando de lo que fuera, destacando un trabajo de lavaplatos en París, el cual describe en la novela. Lo cierto es que esta obra define muy bien la situación económica de su autor casi a lo largo de toda su vida. La penuria y las malas condiciones de vida son latentes y Orwell maneja muy bien la situación a la hora de describirlas. Otro detalle muy importante es que la obra es en primera persona, lo cual indica el realismo que imprime el autor en la historia. Nos habla de su trabajo, pésimo, en un hotel y de su vivencia en la capital francesa, donde el narrador, desarrolla la trama. Otro aspecto importante es que el narrador, personaje principal de la novela, contrae la tuberculosis, reflejo del propio autor, que contrajo esa enfermedad cuando estaba en París entre 1928 y 1929, época en la cual se desarrolla la historia. Hay una segunda parte de la obra, en la cual el personaje vuelve a Inglaterra, sin trabajo y en condiciones de vida deplorables, que se dedicará la mendicidad. Esto en cierto modo está exagerado, dicho además por el propio autor que “arregló” ciertos pasajes de la obra. Por último cabe decir que Eric Arthur Blair adoptó el sobrenombre literario de George Orwell para que, tras publicar Sin blanca en París y Londres, sus padres no se asustaran por lo vivido por su único hijo varón en esa travesía por el desierto de la pobreza.

Con La hija del clérigo (1935) se produce un alto en el camino, pero no con Que no muera la aspidistra. Siguiendo la línea cronológica, su cuarta obra, publicada en el año 1936, vino a resumir los dos años que pasó como asistente en una librería de segunda mano en Hampstead, un área dentro de la ciudad de Londres, desde el año 1934 hasta el 1936. La historia le venía que ni pintado. En la obra describe a un personaje, Gordon, un poeta venido a menos que rechaza un trabajo bien remunerado para ser ayudante de una pequeña librería y el cual inicia un proceso de autoexclusión social rechazando el dinero y marginándose frente a la sociedad de consumo. Es su propio retrato, el de un hombre que vive en una situación de penuria y que llega a renegar de su propia obra literaria. Una crítica a la sociedad de consumo, a la publicidad y un retrato maravilloso de la soledad. Un retrato del propio carácter del autor.

El camino sigue su curso y el tiempo sigue avanzando. El año de 1936 fue de extremada importancia para George Orwell. A Que no muera la aspidistra y a la Guerra civil española, se les une una obra, un relato tanto científico como político de la Inglaterra del norte. Un relato de las clases trabajadoras. Una historia en la que Orwell, que marchó durante ese año al norte para investigar, expone todo su pensamiento político, de socialismo libertario, y sus ideas acerca de la lucha de clases, la organización social, el movimiento obrero… Su nombre es El camino a Wigan Pier., publicada en 1937. Fue su teoría política. O más bien, su teoría política antes de la Guerra civil española.

La línea del tiempo continúa y está llegando a su fin. Como bien ya se ha dicho, Orwell marchó a España a finales de 1936 y se adhirió al bando republicano siendo designado en el POUM en Cataluña. Se encontraba en una situación muy compleja.

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La revolución social iniciada tras el golpe de Estado del 18 de julio había hecho mella en Barcelona, donde fue principalmente designado Orwell. Cataluña fue un campo de guerra interna entre las autoridades políticas locales (la Generalitat y la Gobernación de la República) y milicias antifascistas, encabezadas por la CNT y el POUM, llegando a su culmen en las Jornadas de Mayo de 1937, cuando la CNT y el POUM se enfrentaron ante el bando gubernamental. La derrota de los primeros propició una represión de por parte del gobierno de Juan Negrín mayormente hacia el POUM, haciéndolo incluso desaparecer. Eric Arthur Blair estuvo presente en todos estos sucesos.

Llegó a Barcelona en plena conflictividad entre los dos bandos, sin llegar a luchas internas. Admitió que si hubiese sabido antes como estaba la situación política en España, se hubiera afiliado a la CNT. Orwell admiraba como éstos gestionaban la Ciudad Condal. Marchó al frente en febrero del 1937, recibiendo un tiro en el cuello que lo hace volver a Barcelona en mayo de ese mismo año. Pero la situación había cambiado.

George Orwell era un antiestalinista convencido. Tenía una clara animadversión hacia el PCE, con tendencias totalitarias y pro Unión Soviética. El Partido Comunista dominaba la situación en Barcelona en ese momento, ayudado por el bando gubernamental. Tras los Sucesos de mayo del 1937, que fue el duro enfrentamiento entre los dos bandos antes mencionados, se produjo la represión hacia el POUM, que se extendió a anarquistas y a los propios trotskistas. Por esa situación, Orwell escapó de España ya que tenía mucho miedo por si la represión le cogía en Barcelona. Toda esta situación fue descrita en la obra Homenaje a Cataluña, donde muestra que sus ideales políticos habían cambiado en cierto modo. Su crítica hacia el totalitarismo soviético, desde su postura de socialismo libertario se hizo más profunda, siendo fundamental en sus dos obras más famosas. En Homenaje a Cataluña describe la situación antes y después de los Sucesos de mayo, describiendo como los anarquistas habían socializado todos los medios de producción en la ciudad, como los gestionaban, como trataban a la gente como iguales, como camaradas… También cabe destacar su trabajo de Mi guerra civil española, publicada en 1939 (un año después que Homenaje a Cataluña), donde recogía cartas, documentos, artículos… de su periodo en la guerra, siendo complementario temáticamente a su obra anterior.

El recorrido autobiográfico llega a su repentino final tras el fin de la contienda española. A pesar de que su trabajo como articulista, columnista y ensayista sigue incólume, su producción novelística es mucho menor. Solo publicará 3 obras desde su vuelta, en 1938, hasta su muerte en 1950, destacando claramente sus intemporales y geniales Rebelión en la granja y 1984, donde en los dos casos critica el totalitarismo fascista y comunista, que tanto el uno como el otro odió durante su vida. Estas dos novelas se alejan de la autobiografía, centrándose en el plano ideológico político y elaborando dos de las grandes obras más recordadas de la primera mitad del siglo XX.

BRITIAN ORWELL FILES

Es una verdadera lástima que no se profundice más en la obra de Eric Arthur Blair. Su fascinante, pero penosa vida, le sirvió para realizar una rica producción literaria, que aunque no sea demasiado extensa, si que se trata de un trabajo artístico de gran nivel. Un trabajo autobiográfico que sin querer realizar obras de este tipo de temática, Orwell la dominó a lo largo de su vida, siendo un rasgo característico de autor brillante e intemporal.