Silencio, se censura

¡La libertad ha muerto! Viva la libertad…de censura. Demasiado suave. Probemos otra vez. Necesitamos más leña para avivar el fuego. Con esta película de ese judío masónico bolchevique bastará. A gusto se está al calor de las tijeras de palabras, imágenes, ideas. No vaya ser que esbocemos una sonrisa al pensar en ellas. Este fuego nos calentará mil años, hasta que vengan las suecas.

Continuemos, en este viaje por la senda anticonstitucional. Nuestro mutilado proyector mostrará en visionado de WordPress el por qué, el cómo (si es necesario) y sobre todo el corta y pega de algunos de los numerosos ejemplos del uno, dos, tres… sí, séptimo arte. Ah por si no ha quedado claro intentaremos escribir, sin censura, sobre la España del yugo y las flechas en relación con el cine. Esa España que no hacía honor a los adjetivos de una, grande y libre

Todo sucedió entre el 17 y 21 de julio de 1936 (sus raíces, en el momento que gana Frente Popular las elecciones). Y sucedió mal, un fracasado Golpe de Estado, provocó una Guerra Civil, que hizo desangrar y desangrar al territorio español. También la ineptitud y la falta de control a los sublevados ayudaron en gran parte. No me quiero extender por estos derroteros, ya que no es el tema y además tenéis Wikipedia a un click. Pues bien, intentaremos llevar unidos política y cine, que por otro lado, es bastante acertado. Comencemos.

La institucionalización de la censura cinematográfica, ya se estableció en medio de la contienda. En noviembre de 1937 se crea la Junta Superior de Censura Cinematográfica englobando a las anteriores de las zonas de A Coruña y Sevilla. Antes de ello se producía una especie de vacío al quedar excluido el cine de la normativa censora en el seno de la comunicación social. Pero no os apresuréis, porque por ejemplo la Junta Suprema de Educación de Navarra, de corte carlista y diarios como Arriba España, ya habían solicitado enérgicamente  tal censura al ser firmadas por “judíos comunistoides.”

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Realmente es la primera de las películas de Rebelión a bordo (en 1935). Reestrenada en 1946, con el nombre del cartel. No se podía admitir “rebelión,” no fuese a dar ideas. En el estreno de 1962 de la versión donde actuaba Marlon Brando si que se dejaba esta palabra. La censura no fue igualitaria a lo largo de la dictadura.

Al alargarse la guerra, se vieron en la obligación de crear el 1 de abril de 1938 el Departamento Nacional de Cinematografía, dependiente de la Dirección General de Propaganda del Ministerio del Interior (al lado de otros diez ministerios). Tenían la premisa de impulsar el cine nacional, casi sin medios, y volvieron la vista hacia Alemania e Italia, que sin contar la ayuda militar comenzaron a rodar algunas películas pero sin mayor algarabía. Un ejemplo es El barbero de Sevilla (1938) de Benito Perojo (a quien le censuraron Nuestra Natacha) a cargo de la empresa germano-española Hispano-Film-Produktion. Para marear más la perdiz, se volvieron a escindir en dos una Comisión y una Junta Superior a dónde irían las apelaciones de la primera No hace falta mencionar la supresión y confiscación de todo material fílmico en la zonas anteriormente republicanas. Esta fue un primer contacto de corte castrense y militar con la censura.

A lo largo de las etapas de la dictadura se puede rastrean de forma casi igualitaria las repercusiones en el cine. De una etapa autárquica, a una nacionalcatolicismo a otra de tecnócrata. Todo ello no debe de verse de una manera rígida.

La censura poseía múltiples caras. Un corte, o varios, en el visionado de una película, el ostracismo a directores y actores contrarios a sus ideas una “relectura” del guión, de los posters mediante el tapado, tachado de nombres o supresión de cualquier indecencia (lo más gracioso son los olvidos), las postales de actrices o los programas de mano siempre bajo sospecha al ser el contacto más próximo con el espectador.

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 Dos dibujos en España para la película francesa  Papá, Mamá Mi Mujer y Yo de 1955. Por supuesto, primó el segundo diseño. Inadmisible que un hombre castizo, de pura cepa española, tradicionalista, católico y demás adjetivos pueda ser un títere y para más Inri, de una mujer.

¿Para qué servía dicha censura? Pues para proteger. Ay si os llegan a escuchar alguno de estos censores. Debían proteger como fuese la integridad de la moral española. Un beso demasiado largo o algo inapropiado como el sexo y el adulterio. Por supuesto, fuera evidencias a suicidios, frases que albergaran alusiones a la República, como el caso de Casablanca de Michael Curtiz (1942). Además del divorcio, pecado frente a la familia cristiana española, cualquier otro acto que hiciera de sus jóvenes unos pervertidos, estaban arrinconados en un sucio y negro cajón llamado ignorancia. En dicho cajón se contenía la moralidad religiosa, político, social… Estos aguerridos y mal llamados señores que defendían el proteccionismo de la sociedad no dudaban en “mancharse” los ojos para visionar y cortar películas, guiones, carteles etc. Aclarado esto podemos pasar a precisar algunos matices de las diversas etapas.

Entre 1939 y 1945 tras acabar la guerra (salvo para los maquis) sigue muy presente la censura militar. El 2 de abril de 1940 queda prohibido en publicidad, gacetillas, artículos, repartos de películas mención alguna a actores o directores que apoyasen la causa republicana o de ideas contrarias. Entre los 29 “afortunados” destacamos a Charles Chaplin, caracterizado sin la cabeza o con el sobrenombre de Carlitos, Joan Crawford, Franchot Tone, Bette Davis o Luis Buñuel. Afectó a sus nombres no  a la explotación de las películas.

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1º Cartel de la película muda La Sal y Salero (1920). Para su reestreno,en la parte superior derecha, aparece el Caballero sin Cabeza alias “Carlitos”.      2º De la pareja protagonista de Vivamos Hoy, se excluye a Joan Crawford. Motivos políticos

En 1941 se instaura la censura idiomática, por la cual las películas se debían doblar al castellano o el español, en estudios españoles y por personal español autorizado. ¿Puede haber algo más castizo? Sí, el caudillo. Bien, este doblaje suponía; una pérdida en competitividad del ya precario cine español, al dejarse introducir a los actores extranjeros en el idioma oficial. Una pérdida de matices propios del la V.O. con ejemplo contemporáneo de la serie Breaking Bad. Y, no podía faltar, la manipulación censora de los diálogos originales. Para esto los ejemplos de La dama de Shangai (1947) o el Arco de Triunfo (1948) con la quita en la biografía de sus personajes de la condición de brigadistas y Mogambo (1953) con el cambio de personajes de Grace Kelly pasando de la mujer que cometía un adulterio a hermana de su marido.

Hasta 1945 se realizó una censura militar muy dura. A partir de aquí se crea el 28 de junio de 1946 la Junta Superior de orientación Cinematográfica que refundaba las 2 anteriores (Junta y Comisión). Se atestigua una gran presencia de la Iglesia con una censura como dique de seguridad ante la moral y política.  Esta nueva formación se componía de 1 presidente, 1 vicepresidente (puesto por el Ministerio de Educación Nacional) con 10 vocales y un eclesiástico con especie de veto en la Junta. Son momentos de gran oposición eclesiástica a películas que llevarán a un cierto un relativo divorcio con la Junta, creando la Oficina Nacional Clasificadora de Espectáculos. Esta creación abría una clasificación para todos los públicos, autorizada para jóvenes, para mayores, para mayores con reparo y gravemente peligrosa. Casos como que Rita Hayworth se quitase un guante de forma algo provocativo en Gilda (1946)la incontinencia sexual de Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó (1939) o sobre todo La fe de Rafael Gil (1947) donde una joven se sentía atraída por un sacerdote que la llevaba a una falsa vocación religiosa son testigos de la ferviente actividad eclesiástica. Lo más gracioso fue el descuido con respecto al cartel del Caballero Adverse en 1948:

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1º El cartel mencionado. No se fijen en los dibujos sino en el contorno. Así es, un miembro viril en excitante con el logo de la Warner Bross como punta de lanza.  2º  Cartel de la película/documental sobre Franco de 1964.  Otro ejemplo cómico. El caudillo se sumerge en un fondo rojo. Sí ¡ROJO! más rojo que la URSS.

A partir de los primeros años de los 50 se acude a una impregnación del nacionalcatolicismo  en las instituciones franquista como los acuerdos con el Vaticano en 1953. Además una apertura pantalla hacia las potencias vencedoras y un estratégico país en la Guerra Fría, con el acuerdo hispano-americano (1955)

En el plano censor, la Iglesia seguía ganando poder. Entre sus prácticas mutiladoras estaba la censura sobre la censura, prohibida por el artículo 12 del Fuero de los Españoles. Este paso en la vida política se demuestra en la película Balarrasa (1951). Un tal Fernando Fernán Gómez pasa de ser un militar a un misionero en Alaska.

El 16 de julio de 1952 salía del horno franquista una Orden de Comercio Información y Turismo y ejercía otro tipo de censura, la económica, mucho más efectiva y silenciosa. Las películas por realizar se adscribían a un catalogo para ser financiadas según su “calidad” e “Interés Nacional” Por lo tanto, las de Interés Nacional recibían un 50%, las 1 A un 40%, 1 B un 35% 2 A un 30% 2 B un 25% y 3 Nada (y gracias). Por debajo de 2 A no resultaba rentable hacer nada.

Con frecuencia las presiones eclesiásticas eran tan importantes que llegaron a paralizar, por presiones, películas ya pasadas por censura. Un ejemplo es la italiana Riso Amargo (1953), que previamente le cortaran doce planos y retocado el cartel (como en tantas otras).

Todos lo demás sigue igual. Los ejemplos siempre son los mejores exponentes. En De aquí a la eternidad (1953) se quita el corte amoroso entre Burt Lancaster y Derobah Kerr. Con Las Nieves del Kilimanjaro (1952) hicieron un barrido de los episodios de la Guerra Civil, al estilo Casablanca. También al estilo Mogambo (proyectadas sobre el mismo año) estaba La condesa descalza (1954). Lo más gracioso de todo fue la reacción del director general de Cinematografía y Teatro a raíz de la visión y censura de Con Faldas y a lo Loco (1959). Versaba así; “Prohibida aunque solo sea por subsistir la veda de los maricones.” Ante esto solo cabe decir que: “Bueno. Nadie es perfecto.” Otra de las tendencias fue la de realizar dobles versiones de películas como el caso de La princesa de Éboli (1955) hispano-británica. Una censurada para España y otra para exportar. ¡Toma doble moral!

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 Una de tantas pruebas. Shotgun, 1955. La sensualidad y erotismo de Ivonne De Carlo es suprimida por un baño con la ropa puesta. Eso sí, la violencia de las armas se mantiene con el rifle

Ante el deplorable estado del cine o  los problemas de jóvenes y prometedores cineastas como Berlanga o Juan Antonio Bardem se formularon tímidas propuestas de reformas en las Conversaciones Cinematográficas de Salamanca de 1955. Su medio más activo fue la revista Objetivo. Veréis las propuestas y las consecuencias. Propuestas: una censura con normas concretas para las películas nacionales y extranjeras, una reafirmación de censura previa de guiones, censura estatal y potestad censora de los altos mandos religiosos y un sistema de apelaciones ante fallos en la censura. Consecuencias: cierre de Objetivo (1955), cese (por descuido o permiso) del director de Cinematografía y Teatro siendo el ala más derecha de la reunión excesivamente de izquierdas, calificada como “infiltración comunista” por parte del Gobierno y, como no, una censura más dura. Lo dicho, con los ejemplos no hace falta explicaciones. Cambios de título desde el Judgment at Nuremberg por Vencedores o vencidos y cortados los fragmentos del Holocausto hasta el Siente un pobre a la mesa por Plácido (1961) la genial película de Berlanga. Prohibida durante meses y catalogada como 2 A fue El pisito de Marco Ferreri (1959) y la muy mutilada Los jueves, milagro (1957), por el censor el padre Grau al que Berlanga quería dejar constancia al dicho padre como “coguionista” de la película. Si bien el gran escándalo fue el descubrimiento de visionados de películas totalmente prohibidas como el Acorazado Potemkin (1925).

Y queda la etapa tecnocrática. La etapa del Desarrollismo con los Planes de Estabilización. El baño de Fraga en Palomares. Y, sobre todo, una etapa de cierta libertad añeja y enmascarada que hacía proyectar el Ministerio de Información y Turismo para la “captura” de turistas pero que pondrían en jaque a las autoridades en temas morales, de vestuarios, ideas…

Para el cine era el momento de José María García Escudero (1962 – 1968) puesto por Fraga como director general de Cinematografía y Teatro con su “censura inteligente” expuesta en el 1955, en Salamanca.

Con él aparecieron los primeros síntomas de apertura como el primer visionado de un bikini en el cine, en Bahía de Palma de Juan Bosch (1962). Pero bueno que seguía habiendo censura, sin ir más lejos el Código de Censura de 1963 caracterizado por su ambigüedad dejando casi a libre interpretación. Ante algunas películas que desobedecían alguna norma, caso del cine antisoviético o westerns antiindos, como “que propugnen el odio entre pueblos, razas o clases sociales” se miraba para otro lado.  Lo más aclamado fue que todas las películas se sometiesen a la censura equiparando a nacionales y extranjeras, ya que por ejemplo, a las nacionales se le podía ir, cual víboras, al guión. Por supuesto el atentar contra la religión, el Jefe del Estado y un largo etcétera queda sobreentendido que estaba prohibido

Esta ambigüedad, se apreciaba  la hora de importar o dejar en el armario películas. Se importan aquellas como Rebelde sin Causa de Nicholas Ray (1955) The Desert Fox (1951) en 1963 o Un verano con Mónica De Ingmar Bergman  (1952) en 1965, entre otras. También la aparición de películas de la zona socialista como la polaca Eva quiere dormir (1958). Aunque demasiada la apertura para un film como Diferente (1961). Pero bueno, la censura seguía pululando con grandes cortes en La tía Tula con 4:47 (1964), reduciendo la presencia de la siempre sensual Daniela Bianchi en Desde Rusia con amor (1963), la quita de la escena de caza en El Gatopardo (1963) o el simple veto a  otras como El Gran Dictador  (1940) o La Dolce Vita (1960).

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He aquí el cartel de Diferente. Un drama musical gay que paso la censura al parecer sin corte alguno. Lo único que se puede aludir es que los censores no entendiesen el argumento. Además también dejaron de lado la palabra “diferente” de connotaciones negativas para cualquier orden establecido de un régimen.

Lo más novedoso fue la “creación” del nuevo cine español para dar empleo a los jóvenes de la Escuela Oficial de Cinematografía, consiguiendo unas películas con las que participar sin dar demasiado el cante en festivales internacionales. Todo ello aderezado por el dirigismo de la Administración.

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Última muestra. Desde Rusia con amor, 1963 (estrenada). Se cambia la sugerencia y sensualidad por vestidos más recatados o simple sustitución. Incongruencia entre, por ejemplo, este cartel más la película y Diferente.

Entre 1969 1974 hay una regresión en este campo (y en general) con el ultraconservador Sánchez Bella. En un marco social de retorno a los Consejo de Guerra para motivos políticos, el estado de excepción o la Ley Orgánica del Estado de 1968. Habría que ir película por película, pero que se produjo una involución con respecto a García Escudero en parte por la oposición que los sectores más duros, como Carrero Blanco opositan contra la “apertura”. Para el cine extranjero la gente se movilizó en las caravanas cinematográficas que atravesaban los Pirineos hasta el País Vasco francés o Perpignan para el visionado de películas como Il Decameron de Pasolini (1971) El último tango en París (1973) o ya con anterioridad, pero en menor volumen Ciudadano Kane (1941) o Iván el Terrible (1944). También se fueron cerrando los cines de “Arte y Ensayo.”  http://www.rtve.es/alacarta/videos/te-acuerdas/acuerdas-salas-arte-ensayo-espana/1156906/  Para el cine español el ASDREC (Agrupación Sindical de Directores – Realizadores Españoles de Cinematografía) realizó una serie de reivindicaciones  contra la severidad de la censura.

Con el asesinato de Carrero Blanco ( 20 de diciembre de 1973) y el gobierno de Arias Navarro se asistió a una última “apertura” que acabaría con la muerte del dictador Franco. Se estableció el Código de 1975, copia a grandes rasgos del anterior Código a la espera de una Ley de Cine, que nunca llegaría. Lo más destacable (para no extenderme más) fue la lista de las 146. 146 películas anteriormente censuradas que se volvieron a revisar y que algunas de ellas, la mayoría, pasaron el corte. Otro momento destacado fue el del primer desnudo integral eso sí, fugaz, en el cine. El honor fue para María José Cantudo en La trastienda (1975) de Jorge Grau.

 Todo esto se fue al traste con su derogación mediante Real Decreto el 11 de noviembre de 1977. Pero, ¡cuidado! Porque como sabemos, la censura, de iure está eliminada pero de facto nada de nada. Así que, mejor prevenir que curar quedando este artículo oficialmente censurado.

Firmado:

El pato Lucas.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Gubern, Roman, La Censura; función política y ordenamiento jurídico bajo el franquismo (1939 – 1975), Península, Barcelona, 1981

Llopis, Bienvenido, La censura franquista en el cartel del cine, Notorius Ediciones, Madrid, 2013