EL HOBBIT: ¿SOLO UN MUNDO DE FANTASÍA?

425335-tolkien_photo_c“Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro
en un momento de necesidad es como un esclavo encadenado”.
“Si diéramos a la comida, la alegría y las canciones más valor que al oro,
este sería sin duda un mundo más feliz”.
J.R.R. TOLKIEN

Hablar de El señor de los anillos es acercarse a una de las plumas más ilustres de la narrativa fantástica: J.R.R. Tolkien.

John Ronald Reuel Tolkien (Bloemfontein, Sudáfrica, 1892 – Bournemouth, Reino Unido, 1973), cuyos padres eran ingleses, vivió en Sudáfrica hasta la muerte de su padre en 1896, año en que se trasladó con su familia a Inglaterra. La conversión de su madre al catolicismo lo marcó profundamente. Estudió en Oxford, y mostró muy pronto un vivo interés por la filología y las antiguas sagas y leyendas nórdicas. Tras participar en la Primera Guerra Mundial, enseñó lengua inglesa en la Universidad de Leeds. Fue profesor de lengua y literatura anglosajona en la Universidad de Oxford especializándose en la época medieval.

La actividad de Tolkien como novelista es inseparable de la de filólogo. Su goce intelectual por las lenguas antiguas (conocía el griego, el anglosajón, el medio inglés, el galés, el gótico, el finlandés, el islandés antiguo, el noruego antiguo y el alto alemán antiguo) lo llevaba a crear sonidos y a inventar lenguajes, siguiendo un método rigurosamente filológico.

Tras publicar algunos ensayos (Sir Gawain y el caballero verde, 1925; Beowulf, 1936) inició la creación de una mitología tremendamente personal e inspirada en la saga artúrica y en la épica medieval anglosajona, plagada de elementos fantásticos y de seres imaginarios. Así, la novela El hobbit (1937) narra las vicisitudes de un pueblo apacible y sensato que vive en un mundo llamado Tierra Media, junto con elfos, duendes y magos.

El hobbit fue el punto de partida de un ambicioso ciclo épico que se concretó en la trilogía de El señor de los anillos (1954-1955), dividida en tres volúmenes: La comunidad del anillo (1954), Las dos torres (1954) y El retorno del rey (1955).

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Dirigida a un público adulto, la obra de Tolkien encontró a mediados de la década de los 60 una gran acogida, hasta el extremo de convertirse en libro de culto. En El señor de los anillos, el autor inventa un reino de fantasía cuyos habitantes, los hobbits, seres antropomorfos más pequeños que los enanos, poseen una lengua propia, con una gramática perfectamente desarrollada.
La Comarca es una especie de comuna habitada por un grupo de hippies bajitos que andan descalzos todo el día. Los hobbits ven amenazado su modo de vida por los impuestos requeridos por parte de las distintas multinacionales dirigidas desde Mordor por el implacable empresario Sauron. Este será el punto de partida de una marcha que los lleva hasta las puertas de Mordor con la finalidad de mostrar su descontento.

Personajes como Gandalf, con apariencia de peregrino de Santiago; Aragorn, clon del líder indignado; o los elfos, con un extraño y rudimentario idioma que sólo ellos comprenden, se unen a la causa de los hobbits..
El eje de la narración lo constituye la oposición entre el bien y el mal. Un anillo de poder, arrancado por un hobbit a Gollum, el enemigo de todo hombre y espejo, se convierte en el objeto central de la novela. Las propiedades del anillo, objeto dotado del máximo poder, lo convierten en una amenaza, por lo que se hace necesaria su destrucción.
En la segunda parte del libro se cuentan las aventuras de todo este variopinto grupo. Frodo se enfrenta al más duro rival del peine (Gollum) y logra vencerle. El anillo de Gollum es destruido y con él el país de Mordor. Frodo, completamente curado tras haber sido herido de muerte, se marcha con Bilbo hacia tierras lejanas.

Inspirado en las leyendas nórdicas y artúricas, el libro puede leerse como una alegoría de la búsqueda espiritual, tarea especialmente difícil en una época de crisis de valores. Las leyendas de la cultura anglosajona, constituyeron la fuente de inspiración de Tolkien para crear sus personajes fantásticos, muchos de ellos con un marcado carácter simbólico.
La importancia de El señor de los anillos en su conjunto y de El Hobbit en particular, reside sobre todo en su valor literario. Las discusiones sobre el destino del alma, entre otras cuestiones de orden filosófico, dotan a la obra de Tolkien de erudición.
Pero si cuestiones como el sacrificio, el valor, el poder, la amistad, la decadencia de los pueblos, la corrupción o el mal fueron del gusto de los lectores, gran parte del éxito de esta novela se debió quizás a su defensa de un mundo ecológico y de una convivencia anarquista pacífica. De hecho, los personajes más positivos en todo el relato son los hobbits que se configuran como una especie de comuna hippy.

J.R.R.Tolkien vivió dos guerras mundiales y, posteriormente, el desarrollo del mundo hippy. Quizás sea esta la clave para explicar el mundo que crea en El Hobbit y que supone un eco de estas vivencias.
Buscando la entrada “hippy” en el Diccionario de la RAE leemos “movimiento contracultural juvenil surgido en los Estados Unidos de América en la década de 1960, caracterizado por su pacifismo y su actitud inconformista hacia las estructuras sociales vigentes”. Bien pueden estas palabras remitirnos a los hobbits de la novela de Tolkien. También ellos buscan a su modo la paz y, además, viven al margen de lo que se entiende por sociedad organizada, en lo que podría recordar a una especie de comuna.

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No puedo dejar de hacer aunque solo sea una breve mención al anillo, ese objeto que es capaz de corromper a Gollum en lo que resulta un claro ejemplo de materialismo. Quizás por eso los hobbits, nuestros fantásticos hippies, deciden llevar una vida alejada de las cosas mundanas. No cabe la menor duda de que el anillo cae en las mejores manos posibles, las de gente no corrompida por el poder del oro. Y es este el motivo de las dos citas que dan inicio a este artículo y que resumen con claridad lo que Tolkien ha intentado plasmar en este mundo fantástico.
La obra de Tolkien se convirtió en los años de apogeo del movimiento hippy en una especie de códice reproductor de la realidad imperante que llegó, por aquello del mercantilismo, a las manos de millones de personas. Habrás notado quizás, respetado lector, cierta manipulación en la lectura de esta que yo considero obra maestra. Pero resulta tentador y sugerente descubrir en los hobbits a aquellos hippies indignados ante los abusos de poder que tratarán de evitar la corrupción del hombre, tan susceptible de caer en las garras del tener representado por Tolkien en el anillo. Y es que, aunque no sea motivo de orgullo para nuestra consumista sociedad, y parafraseando a Quevedo, “poderoso caballero es Don Dinero.

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                                                       Dos mundos no tan diferentes

BIBLIOGRAFÍA

CID LUCAS, Fernando (Coord.), Quince caminos para seguir a Tolkien, Ed. Cáceres, Cáceres, 2007.

DÍAZ – PLAJA, Guillermo, Los paraísos perdidos: la actitud “Hippy” en la historia, Ed. Seix Barral, Barcelona, 1970.

FERNÁNDEZ BIGGS, Braulio, Tolkien y el reencantamiento del mundo, Ed. Universidad Católica de Chile, Chile, 2003.

REFERENCIA Y ATRIBUCIÓN DE LAS IMÁGENES:

Imagen 1: “J.R.R. Tolkien” Imagen extraída de: http://www.giantbomb.com/j-r-r-tolkien/3040-47777/  Día de consulta: 9/02/2015

Imagen 2: “Frodo vs Gollum” Imagen extraída de: lawikitolkien.blogspot.com.es/2012_12_01_archive.html  Día de consulta: 9/02/2015

Imagen 3: “Hippies” Imagen extraída de: https://sixties-social-movements-3.wikispaces.com/Hippie  Día de consulta: 9/02/2015

Imagen 4: “Hobbits” Imagen extraída de: http://www.cinepalomitas.com/2009/01/21/el-hobbit-podría-contar-con-frodo-sam-merry-y-pippin/ Día de consulta: 9/02/2015

Imagen 5: “Hobbit corriendo” Imagen extraída de: es.paperlog.com/el-hobbit-un-viaje-inesperado-peter-jackson-2012-version-extendida-2305597/  Día de consulta: 9/02/2015

Imagen 6: “Hippies corriendo” Imagen extraída de: all-that-is-interesting.com/a-brief-history-of-hippies Día de consulta: 9/02/2015