Sobre Guy Fawkes

Remember, remember

The fifith of November

The gunpowder treason and plot.

I know of no reason

Why the gunpowder treason

Should ever be forgot”

 Seguramente a usted, lector o lectora de este artículo, le sonarán esas palabras. Aunque igual le suenan más en castellano (Recuerden, recuerden, el cinco de noviembre…). Por lo tanto, sabrán a que película pertenecen. Sin embargo, no voy hablar concretamente de V de Vendetta, ya que esto no es la sección de cine y porque lo digo yo. Tampoco he venido a hablar de mi libro, como diría aquel. Yo he venido a hablar de Guy Fawkes.

Guy Fawkes, ilustrado por George Cruikshank, para la novela Guy Fawkes, de William Harrison Ainsworth (1840).

¿Y quién es, si se puede saber, ese tipejo en cuestión? Guy Fawkes, también llamado Guido Fawkes, fue un ser que vivió entre los años 1570 y 1606. Y es famoso, o ha pasado a la historia, por ser uno de los protagonistas de la conocida como “Conspiración de la pólvora”, acontecida en 1605 en Inglaterra. Este hecho ocurrió en noviembre de ese año y consistió en el intento de hacer explotar con, ¡qué curioso!, pólvora, el Parlamento Británico cuando estuvieran en una sesión del mismo. Sin embargo, tal acto, que hoy en día se catalogaría como terrorismo, nunca tuvo lugar, ya que Guy Fawkes, que era el hombre que iba a hacer estallar el Parlamento, fue apresado y la conspiración desbaratada.

Pero… ¿De dónde sale toda esta conspiración? ¿Quién era realmente Guy Fawkes? Nuestro protagonista nació en 1570, en la histórica ciudad de York. Desde pequeño se vio inducido por una educación religiosa muy profunda. Aunque si bien sus padres eran protestantes, recibió una fuerte educación católica desde pequeño, yendo a la escuela de St. Peters, en su ciudad. Fue allí donde conoció a dos de los futuros conspiradores, los hermanos John y Christopher Wright. Con la muerte de su padre en 1578, el posterior matrimonio de su madre con un católico y la influencia de su padrastro (Dennis Bainbridge), sus amistades y compañeros, su tutor John Pulleyn o la difícil situación que vivían los católicos en la Inglaterra de Isabel I (persecuciones, reducción de derechos, prohibición de la misa, asesinato de María Estuardo…), hicieron que Guido se convirtiera del protestantismo al catolicismo de muy joven. Se documenta que con 21 años, ya ostentaba el rango de gentleman, lo cual indicaría un cierto poder adquisitivo. Además, hacia 1591-1592, entraría en contacto, por conexiones familiares, con Robert Catesby, el carismático líder de la “Conspiración de la pólvora”. Guy abandonaría Inglaterra hacia 1593-1594, llegando a Flandes como mercenario, a las órdenes del ejército de la monarquía española, bajo el mandato del Archiduque Alberto VII de Austria. Pasó una década luchando bajo estandarte español en Holanda, donde ganó una buena reputación de soldado, consiguiendo subir de rango y siendo descrito como un ser “noble, muy resuelto en combate, amigo fiel, muy piadoso e inteligente”. Mientras combatía en Flandes, cambió su nombre por Guido, una versión en italiano de Guy. En 1603, se le permitió ir a España, junto a varias personas más, para hablar con el rey Felipe III acerca de la situación de los católicos en Inglaterra y para pedir su apoyo para una posible rebelión católica o incluso una invasión por parte de España de Inglaterra, para acabar con el protestantismo de Isabel I y, más importante, de Jacobo I, el recién nombrado monarca. Sin embargo, a pesar de ser bien recibido, no obtuvo la respuesta que esperaba. Al volver a Flandes, conoció a Thomas Wintour (o Winter), otro de los líderes de la conspiración, antes de que los dos volvieran a Inglaterra.

La llamada Conspiración de la Pólvora se gestó a lo largo de los años 1604 y 1605. Sus principales líderes fueron los ya nombrados Robert Catesby, Thomas Wintour y John Wright. A estos se les fueron añadiendo posteriormente Guy Fawes, Thomas Percy, Thomas Bates, John Grant, Robert Keyes, Robert Wintour, Christopher Wright, Henry Garnet, Edward Oldcorne y Francis Tresham, entre otros.

Grabado de Crispijn de Passe, grabador de origen holandés. Se trata de un grabado contemporáneo (1605), titulado The Gunpowder Plot Conspirators

En mayo de 1604, nuestro protagonista entró a formar parte del núcleo de los conspiradores y comenzaría así la preparación del plan. Hacia marzo de 1605, los conspiradores alquilaron una bodega muy cercana al Parlamento, donde situarían los barriles de pólvora. Desde agosto hasta octubre estuvo residiendo en Londres, pero las sospechas de ciertas personas lo llevaron a cambiarse domicilio en la propia ciudad. El 18 de octubre de 1605 se reunió con Catesby, Wintour y Tresham para dejar de lado a ciertos compañeros de la conspiración, debido a las sospechas que tenían de haber sido traicionados. Las sospechas crecieron. El día 26 de ese mismo mes, William Parker, 4º Barón de Monteagle y miembro de la Cámara de los Lores (una de las dos Cámaras de representación del Parlamento británico) fue avisado por carta de la posible conspiración por parte de una fuente anónima, cosa que desconocían los conspiradores. El día 3 de noviembre, los conspiradores tuvieron su última reunión, para asegurarse de que todo estuviera bien y de sus planes de huida (Guy Fawkes planeaba volver a Flandes tras la explosión).

Ya fuera por traición entre los propios conspiradores o un chivatazo de alguien cercano a ellos, sus planes fueron desbaratados entre los días 4 y 5 de noviembre, siendo el último el día objetivo. El propio Barón de Monteagle acompañó al Lord Chamberlain (El Chambelán, era de los cargos más importantes del Estado con grandes atribuciones políticas), Thomas Howard, por los edificios cercanos al Parlamento en busca de pistas, encontrando una bodega (la bodega de los conspiradores) con un inusual número de haces de leña y al propio Guy Fawkes, el cual mintió sobre la procedencia de la leña y sobre su persona. A pesar de eso, Thomas Howard avisó al rey. La noche del 5 noviembre, Sir Thomas Knyvett, un magistrado de Westminster, registró con algunos hombres la misma bodega, encontrando la pólvora y a Guy Fawkes, él cual tenía mechas y yescas. Fawkes fue arrestado y la conspiración fue descabezada. Durante días fue torturado e interrogado, al principio dando un nombre falso y con claros tintes de insultos hacia el monarca, mostrando gran resistencia. Sin embargo, el día 7 de noviembre dio su nombre verdadero. Y el día 9 reconoció la conspiración y dio los nombres de sus compañeros. El 27 de enero de 1606 fue su juicio y condena y el día 31 de enero fue ejecutado por traición, siendo ahorcado y posteriormente descuartizado, presumiblemente vivo.

La famosa Carta de Monteagle, enviada aóninimanente a William Parker donde se informaba del posible peligro para la sesión del 5 de noviembre.

Ha sido una larga historia de un hombre que fue la cabeza más visible de la conspiración, aunque no era el líder ni mucho menos. El era uno de los más importantes, si, pero solo se encargaba de la ejecución. Tras la muerte de Guido Fawkes, la represión contra los católicos continuó, llegándoles a retirar el derecho a voto, el cual no recuperarían hasta bien entrado el siglo XIX, estigmatizándoles, prohibiéndoles servir de oficiales del ejército, impedimento de obtener cargos políticos… Guido Fawkes sería recordado para siempre como un símbolo del catolicismo radical y sin embargo, el carismático líder Robert Catesby (que se libró del juicio, pero fue ejecutado en su intento de huida) no sería tan recordado. A partir de 1605, todos los 5 noviembre, se queman efigies de Guy Fawkes de paja, además de espectáculos pirotécnicos, para conmemorar la fecha (en principio con la significación de la salvación del rey y de la nación).

Mucha gente no conoce la vida de Guy Fawkes o el acontecimiento de la “Conspiración de la pólvora” por su verdadera historia. Digo mucha gente, por no decir la mayor parte. Estos hechos y la persona en cuestión, son conocidos por el cómic y posterior película, de V de Vendetta. En esta obra, V, un hombre que lleva la máscara de Guy Fawkes, trata de vengarse (Obviamente…) de atrocidades cometidas por parte de un gobierno británico dictatorial (en una sociedad distópica), para acabar, como acto simbólico, explotando el Parlamento (El cómic es muy recomendable) . Bueno, dicha máscara, es una representación estilizada del rostro de Guido y ya existían antes del cómic, creado por Alan Moore y David Lloyd, aunque la que todos conocemos proviene del diseño del ilustrador David Lloyd.

Portada del cómic de Alan Moore y David Lloyd, V de Vendetta.

El éxito de V de Vendetta y la aparición del grupo activista y hacker, Anonymous,ha ayudado a desarrollar la venta, parece que masiva, de las máscaras de Guido. Estas máscaras se asocian, principalmente, a la película, como una representación de anarquismo, antisistema, libertad de expresión… Sin embargo, esa asociación con el personaje y sus acciones, como muestra de esa defensa por la libertad, el anarquismo o representación de un antisistema, distan mucho de la realidad. No vengo a hablar de la película ni del cómic, como ya dije antes (cada uno que piense lo que quiera sobre la película/cómic y su asociación con diferentes ideas), pero si vengo a hablar de defender la figura de Guido Fawkes, como representante de la libertad de expresión, anarquismo o como un antisistema.

Hay mucha gente que se toma muy en serio la película, el cómic e incluso la tentativa de Guy Fawkes por explotar el Parlamento, como símbolo de liberación. Y esta gente, elogia la figura de Guido. Pero el problema es que, seguramente, muchos lo hacen sin conocimiento de causa.

Guido Fawkes, si hubiese prendido la mecha y hubiese explotado el Parlamento, sería, como se denomina actualmente, un terrorista. Las cosas como son. Lo que pasa, es que no ocurrió. Guy Fawkes realmente era un simple fanático religioso. La justificación de la religión como incitadora de un acto que seguramente hubiera tenido un gran saldo de víctimas, no es algo que no nos suene (Sobre todo estos últimos días, en cierto país europeo). Considerar a Guy Fawkes un antisistema, sin haber leído nada sobre él y basándose solo en V de Vendetta, es una barbaridad. Para elogiar o detestar a una figura histórica, es preciso saber quien era y que actos acometió. No deja de ser irónico que gente que se autodenomine anarquistas o antisistemas y ateos, adore la figura de Guy Fawkes como “libertador” (que no lo era), siendo este último un profundo fanático religioso, como el resto de sus compañeros conspiradores. Tildar de anarquista o antisistema a este hombre es otra barbaridad. El objetivo de los conspiradores era hacer estallar el Parlamento, iniciar una rebelión católica desde los Midlands y tomar el poder en Inglaterra por las armas. Muy revolucionario, si. Acabar un sistema para imponer otro sistema (no acabarlo para destruir el sistema), que seguramente hubiese acometido las mismas acciones que los protestantes habían hecho con los católicos, recrudeciendo la violencia. Que libertador, si. Sobre todo para los protestantes (Ya sanemos que el “Y si…” en la Historia no es verídico ni exacto, pero a veces es necesario). Las persecuciones religiosas estaban mal, si. Pero lo que seguramente hubiera desencadenado, si hubiera tenido éxito, la conspiración no iba a ser mejor (una guerra civil y matanzas por doquier, lo más seguro).

Para elogiar a Guy Fawkes hay que saber quien era, que fe procesaba y que pretendía hacer. Resulta irónico que mucha gente le elogie (que no se está diciendo que esté mal) siendo totalmente contrarios a ciertas ideas, sobre todo, a nivel religioso. Era un fanático religioso. Y los fanatismos, sean de la religión que sean, son un cáncer para el ser humano, que ha vivido a lo largo del tiempo las injurias, las persecuciones, las condenas, los asesinatos y las barbaries que han hecho las religiones a lo largo del tiempo.

Guy Fawkes no era ni nunca será un libertador, ni un anarquista, ni un antisistema, ni nada que nos quiera inculcar gente de Anonymous o gente que se toma demasiado en serio V de Vendetta.Guy Fawkes fue un mercenario católico que guiado por su fanatismo, junto a otros hombres de la misma índole, pretendía realizar un acto, de lo que hoy sería denominado como terrorismo, que acabaría con un gran número de vidas humanas e incitar a una masacre interna dentro de su propio país. Guy Fawkes solo fue un fanático más, de los muchos que ha habido, pero que la perversión histórica le ha dado el papel, casi sin quererlo, de una especie de héroe o libertador, que tiene un gran influencia en la juventud, pero que es preciso conocer su figura antes de querer adorarlo.