Roma: Una pequeña comparativa histórica

Podría existir una máxima en la historia de la cinematografía en la cual se debe representar al mundo antiguo y a sus habitantes, y en este caso al mundo romano, como unos seres megalómanos, sedientos de sangre, adictos al sexo y con un excesivo gusto por la opulencia y la buena vida. Y siempre, además, mostrando a la ciudad de Roma como una urbe resplandeciente y brillante, con unos edificios monumentales y de muy bella factura, sin darle importancia a las zonas más pobres, pero a la vez de gran trascendencia en la Città Eterna

El cine histórico y más concretamente, el péplum (género fílmico que está ambientado en la Antigüedad, usualmente conceptualizado como cine histórico de aventuras o incluso cine épico), han querido siempre mostrar esa imagen del mundo antiguo, siempre con los mismos argumentos, personajes y situaciones manidas (reyes/gobernantes sin escrúpulos, héroes que solo se basan en su fuerza física, escenarios fuera de contexto, perversión histórica…). Aunque hay que especificar una cosa: a las series como puede ser la propia Roma u otras como Yo, Claudio o Spartacus, no se les suele considerar como péplum, sino más bien como temática histórica o incluso género épico, a pesar de que se les podría catalogar como ese género.

 El péplum ha colaborado en crear una imagen de la Antigua Roma y por ende, del mundo antiguo, bastante diferente a la realidad. Siempre han querido representar la historia desde el punto de vista de las clases más altas, simbolizando al mundo romano como un periodo de gloria, fortuna, poder, opulencia y pomposidad. Sin embargo, en Roma quisieron cambiar esa concepción.

En líneas generales y haciendo un pequeño  resumen, Roma fue una serie de televisión que trataba de los sucesos finales de la República  romana, abordando la mayoría de sus conflictos. Cronológicamente, la serie comienza tras la  batalla de Alesia, triunfo final de las tropas de Julio Cesar en la Guerra de las Galias, en el año  52 a.C., y termina en el año 31 a.C., tras el  triunfo de Octavio Augusto sobre Marco Antonio  en la batalla de Accio, dejando a Octavio como  único gobernante en Roma. Se trataba de una  serie coral, aunque hay dos intérpretes  fundamentales: Kevin McKidd y Ray Stevenson,  que hacen de los dos personajes más  importantes: Lucio Voreno y Tito Pullo    respectivamente. Otros personajes también muy importantes son los auténticos protagonistas históricos de la época: Julio Cesar (Ciarán Hinds), Marco Antonio (James Purefoy), Octavio Augusto (Simon Woods), Cleopatra (Lyndsey Marshal), Marco Junio Bruto (Tobias Menzies)…

Tras haber resumido de manera muy general la trama, hay que meterse de lleno en el tema en cuestión: una pequeña comparativa de la serie con la historia, tal como se menciona en el título del artículo. Esta comparación se dividirá en tres partes: hechos y acontecimientos históricos, personajes (principalmente tres: Atia, Voreno y Pullo) y la representación de la sociedad, cultura y costumbres romanas.

A lo largo de la historia del cine histórico se ha tendido a cambiar los acontecimientos históricos para darle mayor dramatización, épica y fluidez a la acción de la trama. Y en Roma no iban a ser menos, eso sí, con una diferencia fundamental: En la serie hacen que los dos grandes protagonistas, Lucio Voreno y Tito Pullo, participen de una manera o de otra en los grandes hechos históricos del fin de la República. Sí que es cierto que en la serie hay diferentes desviaciones históricas, como las muertes de Casio y Bruto (dos de los principales conspiradores del asesinato de Julio César, que se suicidan tras la batalla de Filipos) que mueren en batalla heroicamente o como Cesarión (hijo de César y Cleopatra) burló la muerte. Sin embargo, el gran cambio que tienen estos acontecimientos es en la cronología. Aunque sean casi veinte años los que transcurren desde el inicio de la serie con el final, el tiempo apenas influye en los personajes y se utiliza como método para agilizar la narración.

Tras los hechos históricos, en segundo lugar hay que hablar de los personajes, centrando las miradas en Atia, Lucio Voreno y Tito Pullo. Es cierto que hay cambios en todos los personajes históricos, pero éstos tres quizás sean los más curiosos.

En primer lugar, Atia. Interpretada por Polly Walker, Atia realiza un papel de suma importancia en la trama. Es la madre de Octavio Augusto y es partícipe en las diferentes intrigas familiares que se representan en la serie. Es un personaje totalmente diferente a la Atia histórica. En la acción es una mujer despiadada, rebosante de maldad y ambición, egocéntrica, manipuladora y muy lujuriosa (nos la presentan incluso como amante de Marco Antonio). Sin embargo, la Atia que vivió en esta época, hace algo más de 2000 años, es completamente diferente. Atia Balba Cesonia, su verdadero nombre, fue una mujer romana que fue alabada por el historiador Tácito, como un ejemplo de persona piadosa, bondadosa y la perfecta matrona romana. El hecho de cambiar su figura histórica da mucho juego a la trama de la serie.

En la imagen de arriba tenemos a Atia

Aquí, Pullo y Voreno.

En segundo lugar, Lucio Voreno y Tito Pullo. Estas dos personas existieron históricamente, aunque lógicamente, sin la importancia que se les da en la serie. Hay dos mínimas diferencias: los dos eran centuriones, mientras que en la serie solo lo es Voreno en su comienzo, y Tito Pullo se llamaba Tito Pulón. La existencia de estos dos personajes históricos viene dada gracias a Julio Cesar y su Commentarii de Bello Gallico (Comentarios sobre la guerra de las Galias). En el capítulo 44 del libro V de su obra, Julio Cesar nombra a Lucio Voreno y Tito Pulón como dos centuriones que luchaban por ser el más valeroso. El pasaje dice así:

“Había en esta legión dos centuriones muy valerosos, Tito Pulón y Lucio Voreno, a punto ser promovidos al primer grado. Andaban éstos en continuas competencias sobre quién debía ser preferido (…). Pulón (…) salta las barreras y embiste al enemigo por la parte más fuerte. No se queda atrás Voreno, sino que temiendo la censura de todos, síguele a corta distancia. Atraviésanle la rodela, y queda clavado (…). Acude a su defensa el competidor Voreno, y socórrele en el peligro (…). Aquí Voreno, espada en mano, arrójase a ellos, bátese cuerpo a cuerpo, y matando a uno, hace retroceder a los demás. (…) Pulón que lo vio rodeado de enemigos, corre a librarle, y al fin ambos, sanos y salvos (…) se restituyen a los reales cubiertos de gloria. (…)”

Este enfrentamiento está bien presentado al comienzo de la serie, cuando salen escenas de lucha entre una centuria romana contra unos galos y Pullo abandona la fila para atacar a los enemigos. Al verlo, y más por disciplina que por competencia y ayuda, Voreno avanza con sus tropas para “recuperar” a Pullo para la fila. Tras este pasaje de la gran obra de Julio Cesar, se pierde la pista de Lucio Voreno. Pero a no de Tito Pulón, que volvería a ser nombrado en la segunda gran obra de Julio Cesar, Commentarii de bello civili(Comentarios sobre la guerra civil), más concretamente en el párrafo 67 del libro III, aunque es nombrado como Tito Pulción. El pasaje reza así:

“Estaban delante las puertas (…); aquí fue preciso forcejear algún tanto porfiando los nuestros por romper y ellos oponiéndose a viva fuerza, defendiendo el puesto valerosísimamente Tito Pulción, el mismo que fue autor de la traición cometida contra el ejército de Cayo Antonio”

Se conoce que Tito Pulón luchó en la Guerra civil entre Julio Cesar y Pompeyo el grande, siendo primero un oficial del legado de Cesar, Cayo Antonio, pero que traicionó a su superior y se pasó al bando de Pompeyo. Este fragmento se refiere a la defensa de un campamento de Pompeyo en Grecia tras la batalla de Farsalia en el año 48 a.C. (victoria decisiva en la guerra civil que supuso el triunfo final de Cesar sobre Pompeyo).

La versión en la serie de estos dos personajes es completamente diferente a estos hechos históricos. En la trama son fundamentales para el desarrollo de la misma, siendo testigos y/o partícipes de los grandes acontecimientos finales de la República romana. Los dos, además, son fieles a Cesar y a Octavio Augusto cuando este acaba por llegar más tarde al poder.

Para finalizar ya con esta comparativa, pasamos a realizar un breve análisis de la representación en la serie de la cultura y las costumbres de la sociedad romana.

A lo largo de la serie, se ha creado una atmósfera única del mundo romano. Se construyó una ciudad mucho más real. Una ciudad sucia, violenta y muy diferente a las siempre brillantes ciudades de los péplum. En Roma, se representa el barrio del Aventino, donde vivía la mayor parte de la población plebeya de la urbe. Aunque también aparecen imágenes del Senado o de distintas domus (los hogares de las clases altas), se da mucho más énfasis en las zonas pobres la ciudad. Se crea, por tanto, un ambiente mucho más real, mostrando grandes cuestiones a nivel cultural, como son las ceremonias religiosas (el sacrificio de un toro, la invocación de los manes y los lares…), los espectáculos (representaciones teatrales y luchas de gladiadores), los desfiles triunfales (el de Julio Cesar), diferentes trabajos (comercios, fullonicas (lavanderías), oficios artesanales…), la vida social tanto plebeya como patricia, la organización militar, las sesiones senatoriales, la religiosidad…Un largo etcétera de cuestiones culturales romanas que hacen que Roma sea la representación más fiel a la historia que ha dado una serie de televisión o película que se haya hecho hasta el momento. Una serie que a pesar de durar tan solo dos temporadas, nos regaló una visión única de la apasionante historia de la antigua Roma.