Acción – Consecuencia. Guernica – Picasso

Se podría considerar el Guernica de Pablo Picasso como uno de los máximos exponentes artísticos y estéticos del XX; Pablo Picasso, nacido en Málaga en 1881 y muerto en en 1973 en Mougins, sería uno de los máximos ejemplos y representantes de lo que entendemos por artista del siglo XX. Estos cambiaron la Historia del Arte, todos ellos siempre vinculados a la gestación de movimientos artísticos; por ejemplo, Picasso estuvo vinculado a la gestación del Cubismo de tal modo que este se desarrolló antes de lo jamás imaginado gracias a su intervención.

Todos estos artistas pertenecientes a los -ismos, tuvieron un gran compromiso desde el punto de vista político (por lo menos en los tres primeros cuartos del XX). Picasso desde Francia toma partido por el Frente Nacional y por todo el movimiento comunista francés; y cuando estalla la Guerra Civil, él se identifica con el movimiento republicano y de izquierdas español que le inducirá y motivará a pintar el Guernica.

Pablo Picasso lo pintó para el pabellón español de la Exposición Universal de París de 1937 a petición de un Gobierno Español Republicano acuciado por la Guerra Civil, siendo ésta una pieza concebida para un espacio  en  concreto  (se encajaba en la pared en la que estaba situado). Esta pieza sería expuesta junto a piezas de otros artistas (tambien con un compromiso político público y activo) como Julio González, Renau, Miró o Calder. Este pabellón se formuló como un instrumento de propaganda para evidenciar la situación trágica que se estaba desarrollando en España con anterioridad a mediados de siglo, y para invitar a una modificación de la férrea política de no intervención por parte de las potencias europeas. El intento de Manuel Azaña de conseguir alianzas para la causa Republicana,     utilizando esta Exposición Universal como expositor, fracasó.

índice

Sin embargo; el GUERNICA es, a pesar de no ser la mejor obra desde un punto de vista estético, es su obra más importante. La destrucción a 40 días de la inauguración de la Exposición Universal de Guernica (santo y seña del nacionalismo vasco), desastre en el que casi la mitad de la población perdió la vida y en el que cualquier tipo de infraestructura quedó desvastada, fue el chispazo que despertó en él la conciencia y le motivó a plasmar la barbarie que tanto se buscaba exponer ante los espectadores europeos. Tragedia causada por la aviación alemana (a petición de Franco), aprovechando así para experimentar y probar con tipos de bombas utilizadas posteriormente en la 2ºWW por parte del III Reich.

Las consecuencias llegan a París dos o tres días después; y  Picasso, después de ver fotos de tal ataque en los periódicos locales, decide cual va a ser el tema a exponer utilizando tal escaparate mundial cómo medio de denuncia de la represión política y social que se estaba desarrollando en España   (no   nos   debería   extrañar   que   Picasso   no   volviese   a   España   después   de   tales manifestaciones).

En cuarenta días de trabajo y producción intensiva realizó una serie de dibujos preparativos, casi cien dibujos (algunos de detalles específicos que quería plasmar con total nitidez debido a su valor simbolista, y otros de composiciones generales). Todo esto está documentado gracias a las fotografías de Dora Maar (la última y quizás más importante mujer en su vida); fotografías en las que Picasso aparece en su taller llevando a cabo la materialización de una obra totalmente mastodóntica, estamos hablando de una obra de tres metros alto por ocho de largo (unos veinticuatro metros cuadrados de arte).  El Guernica no puede evitar transmitir caos, simplemente el caos que genera la Guerra.

lmo

En otros cuadros como Mujer llorando con alfileres en los ojos (especie de retrato Dora Maar) o el  de Maya con una Muñeca, juegan con la tristeza y la melancolía de los rostros (un rostro de una niña con su juguete que tendría que ser feliz y no triste por un factor externo y que se escapa a su control como la Guerra), en ellos se dedicará a mostrar el intenso dolor que causa una Guerra provocada por cualquier razón de ser en seres inocentes. No sólo se trata de una apología en contra de la Segunda Guerra Mundial, sino en contra de cualquier enfrentamiento violento que contenga efectos devastadores para la entidad humana, en cualquier lugar y en cualquier momento; se percibe por lo tanto una reminiscencia de lo Universal.

El cuadro está perfectamente estructurado, parece que todo está controlado por dos diagonales perfectas que crean un triángulo central que nos lleva a una especie de luz o de ojo-bombilla (ojo de Dios y lámpara, lo que todo ilumina y observa), construído a partir de dos óvalos contrapuestos. Está totalmente iluminado con sus rayos-pestañas a modo de vértice de un triángulo, cuyos ángulos podrían ser los ojos-lágrimas en las mujeres de los extremos, que domina desde una parte central y superior toda la composición (podríamos encontrar connotaciones religiosas, este elemento que aporta claridad y razón observa todo el daño y dolor).

Podríamos incluso establecer dos líneas verticales imaginarias para dividir al cuadro en cuatro partes.  En principio  todo  el  simbolismo  de  los  elementos  que  aparecen  parece  evidente;  sin embargo, respecto a figuras como el caballo o el toro se ha llevado a cabo una extensa e intensa reflexión. Simplificadamente podríamos decir que mientras el toro representa la brutalidad de la Guerra, el caballo presenta el sufrimiento del pueblo que muere injustamente en ella (de ahí quizás el estado anímico que parece poseer  a cada una de estas figuras). Dividiendo este cuadro a partir de estas dos líneas vertícales quizás podríamos realizar un análisis más detallado:

kjl

–    En la primera parte, por un lado destaca la representación del toro (que como se comentó antes, era el fiel reflejo de la brutalidad de la Guerra), toro que no es más que una obra cubista; el otro elemento fundamental de esta primera sección por la izquierda (observando el cuadro de frente) es la Madre que llora por la muerte del Hijo. En esta madre la lengua es un elemento fundamental (elemento que retomará con la figura del caballo), una lengua puñal debido a que la Guerra produce tanto dolor que equivale a la abertura en canal, es un dolor desgarrador que necesita ser comunicado o desterrado utilizando la viva voz como medio vehicular. Sus ojos se convierten en una lágrima de tanto llorar, como cualquier madre que pierde a un vástago inocente en una Guerra que no es la suya; esta imagen podría ser extrapolable a un plano religioso ya que esta Madre llorando sujetando a su Hijo en brazos no deja de ser más que otra interpretación de la Piedad, en la que la Virgen María sustenta el cuerpo inerte de Cristo (no sería más que una posible lectura religiosa a partir de un conjunto de figuras en las que el componente sacro no va implícito). Esto haría de mención a las herencias iconográficas que Picasso atesoraba después de su visita en su juventud al Museo del Prado; herencias como La Dolorosa de Tiziano o Descendimiento de Van der Weyden.

Además,  resulta  anecdótico,  pero  salvo  el  Greco  en  casos  excepcionales,  no  nos encontramos con ningún ejemplo en pintores como Velázquez o Goya en el que las lágrimas (que este caso eran la metonimia que sustituía a los ojos) se representen; quizás porque la pintura al fresco no permitía la plasmación de elementos pequeños y transparentes, por la influencia de los modelos clásicos (idea del decoro y de la mesura), o porque disciplinas como la fisiognómica no se centraron demasiado en este punto. Los ojos-lágrimas con los que Picasso innova en cierto sentido, no son más que otra metonimia (al igual que las lengua-puñal) a través de la que expresar el Dolor que sufre quien vive y ve la tragedia.

 –    En la segunda parte, el protagonista es el caballo en el que otra vez vuelve a aparecer el elemento de la lengua-puñal cuya piel está pintada como si de las páginas de un periódico se tratase (no es un collage). Picasso hace la recreación del papel de periódico como medio para transmitir cómo él se entera de la situación del Guernica, en un intento de poner una gota de realismo en la trama de la historia (historia del proceso artístico) sobre la que se fundamenta el cuadro, y por eso éste también se encuentra pintado en blanco y negro. Juntando estos dos primeros rectángulos (primera y segunda parte) obtendríamos la figura de un miliciano muerto y degollado, la cabeza aparece separada del cuerpo, con un rostro cubista, testimonio de cómo la Guerra es capaz de sacar el lado más aterrador y terrible del ser humano.

 –    En la tercera parte, aparece la parte final del cuerpo del caballo que representa al pueblo que muere injustamente por enfrentamientos que nada tienen que ver con su realidad cotidiana. Picasso representa también a tres mujeres, las Tres Marías ante el pie de la Cruz en la que Cristo Inocente muere por la salvación del pueblo (otra vez podríamos encontrar otra posible lectura religiosa). Observamos cómo parece que una bomba estalla ante ellas y como la supuesta explosión condiciona su gestualidad. Toda esta gestualidad, sobre todo la mujer con los brazos levantados, vincula a Picasso con Goya (y también en parte a sus grabados de los Estragos de la Guerra), ya que es un vivo recuerdo de los Fusilamientos de la  Moncloa  y  el  hombre  de  la  camisa  blanca  (introduce  la  innovación  de  que  estos personajes exhiban con sus actitudes y gestualidades un gran grado de desesperación, pero en el que no aparecen lágrimas). Se trata de una crítica bestial hacia el hombre y hacia el no respeto de toda dignidad humana.

Las otras dos figuras poseen ojos con forma de lágrima, incluso en una su cabeza alargada se podría asemejar a una lágrima. Esta prodigiosa metonimia visual es una de las formas más características y originales a partir de las que Picasso desplegó para representar los efectos fisicos del dolor más extremo.

Hay elementos también en los que intenta transmitir optimismo como el concepto de la luz, la idea de la Europa de las luces y de la razón ya que si esta domina la sociedad, la Guerra no debería tener razón de existencia. Otro elemento de esperanza que es una flor en la parte inferior, que nace justo en la mano de la espada rota del miliciano muerto; no es más que el símbolo de esperanza, en la que se plantea el deseo de que alguien se siente y aplique la razón para que podamos llegar a un estado de progreso y de conviviencia pacífica

Terminada la Exposición, el cuadro inicio un periplo de exposiciones por toda  Europa y América, convirtiéndose a pasos agigantados en el emblema genérico de la paz y de muestra de los niveles de masacre alcanzados en la Guerra Civil. Finalmente Picasso dispuso que fuese depositado en el MOMA de Nueva York (se unió a la retrospectiva Picasso: Forty Years of his Art encajado en una especie de cubo blanco a ras del suelo) a condición de que en el momento en el que la Democracia triunfase en España, volviese a su hogar.  En el MOMA sería despojado de todo tipo de contexto socialista o republicano, ante la persecución de todo lo que tuviese un rastro comunista por parte del Gobierno Americano; a partir de este momento se podría estipular que pasó de ser un símbolo político a ser un referente artístico del cual unicamente se ensalzar sus cualidades formales para silencias sus connotaciones políticas.

Van Hesberg se pronunción diciendo que: …todas las referencias a Franco o a la Guerra Civil española se eliminaron discretamente del texto explicativo que acompañaba al cuadro. En lo que constituía un primer paso hacia la universalidad, simplemente se indicaba al espectador interesado e inocente que el mural expresa el aborrecimiento a la guerra y la brutalidad… Sobre las paredes blancas del templo modernista, el Guernica se convertía ahora antes que nada en un cuadro…“.

El deseo real de Picasso era que la obra fuese expuesta en el Museo del Prado. La ubicación del Guernica era muy específica, ya que consideraba que en el Prado se encontraban los grandes pintores de la Historia del Arte entre los cuales, por supuesto, él se encontraba.

BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS:

ARNHEIM, R.: El Guernica de Picasso, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1988.

– BONET CORREA, A. et alii: Picasso: 1881-1973, Ed. Taurus, Madrid, 1981.

– BOZAL, V.: Pintura y escultura españolas en España del siglo XX (1900-1936) , Ed. Espasa- Calpe, Madrid, 1991.

– CARMONA, E.: Picasso, Miró, Dalí y los orígenes del Arte Contemporáneo en España 1900-

1936, Ed. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 1991.

ESTEBAN, P.:   Picasso, Los Grandes Genios del Arte Contemporáneo, El Siglo XX, t. I y II, Madrid, 2005.

Catálogo de la exposición “Picasso. Tradición y vanguardia. 25 años con El Guernica”, Ed. Museo Nacional del Prado y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 2006.

– LARREA, J.: Guernica, Ed. Edicusa, Madrid, 1977.

– PALAU I FABRE, J.: Picasso cubista, Ed. Polígrafa, Barcelona, 1990.

– RAMÍREZ, J. A.: “Historia de unas lágrimas”, Corpus solus. Para un mapa del cuerpo en el arte contemporáneo, Ed. Siruela, Madrid, 2003, pp. 243-269.